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Lunes, 19 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 26 febrero, 2008


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo
[email protected]

Voy a volver a comentar un tema quizá intrascendente, pero que en lo personal me apasiona y la pura verdad, me encantaría convertirme por una fecha en director técnico y que se presente la jugada, para ordenar que en mi equipo no se forma barrera.
Mi compañero Luis Fernando Rojas no me deja mentir; los dos estábamos en los viejos palcos del Estadio Nacional hace pocos días, cuando se enfrentaron la Universidad y el Saprissa, un miércoles por la tarde.
Walter Centeno se dispuso a cobrar un tiro libre y Alfonso Quesada, portero universitario, ordenó la barrera humana.
Desde donde estábamos los periodistas se observaba un hueco fenomenal. Sin titubear un segundo le dije a Luis:
¡Gol del Saprissa!
Dicho y hecho. Centeno pasó la bola por encima de la barrera y Quesada con cero visibilidad no le llegó a la pelota.
El pasado domingo estuve presente en el juego entre Herediano y la misma UCR. En cuestión de tres minutos, Alonso Hilarión para los celestes y Alexander Castro para los florenses, anotaron sin complicaciones de la misma forma que Centeno. Esta vez Ricardo González y de nuevo Alfonso Quesada ni vieron pasar la pelota. Cuando se dieron cuenta la tenían en las redes.
Mi querido colega y compañero de trabajo, Eduardo Baldares, que en sus años mozos fue portero, incluso compañero de equipo de Jafet Soto en el Liceo de Moravia y muy conocedor de las técnicas que deben emplear los guardametas, afirma que a la hora que se va a cobrar un tiro libre cerca del área, un poste es para la barrera y el otro es del portero.
Si el balón entra por el poste que no es del portero, es virtud del ejecutante, que fue lo que sucedió, según Eduardo, en el gol de “Paté” a la Universidad. Pero, si la bola entra por el poste del portero es responsabilidad de este, que fue lo que sucedió en Heredia en los remates de Hilarión y Castro.
Lo que yo sostengo y lo hemos analizado en esta columna varias veces, es que si el tiro libre se va a cobrar un poco lejos del área, digamos, cuatro o cinco metros antes de la raya blanca que marca el área, sería mejor no formar barrera y darle absolutamente toda la visibilidad al portero.
Yo apuesto mi cabellera repleta de canas que Centeno no le hace el gol a Quesada desde esa distancia, sin barrera; tampoco Hilarión a Ricardo, ni Castro a Alfonso.
Si no se forma barrera, los jugadores pueden irse todos al área y el tiro libre se convierte como en tiro de esquina y si dejan que el compañero cobre sin barrera, la presión de anotar con solo el portero por delante desde una distancia algo larga, va a recaer sobre el ejecutante y no sobre el eventual receptor.
Resulta ilógico y así lo analizamos, que sea el propio portero el que forme una barrera delante suyo, que le impide observar al elemento más relevante de la acción: el balón. A ver cuál técnico se anima a seguir nuestro consejo.