Nuria Marín

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Lunes 30 Abril, 2012


Creciendo [email protected]
Nos robaron la confianza


Estamos viviendo momentos muy difíciles que nos generan inseguridad y desde luego desconfianza. Los fuertes cuestionamientos que se han realizado sobre el accionar de varios partidos y figuras políticas debilitan la ya de por sí escasa confianza de los ciudadanos en las personas e instituciones políticas.
La declaratoria de inconstitucionalidad del plan fiscal por un vicio en el procedimiento, proyecto que además ha tenido la atención y prioridad del Poder Ejecutivo y ha demandado ingentes esfuerzos de negociación, y en algunos casos de oposición de parte de los diputados, despierta profusas preocupaciones.

Por una parte, un sentimiento de inseguridad y temor ante las consecuencias de la no aprobación del plan para la economía y finanzas públicas del país y, por la otra, una total desconfianza en la efectividad de las personas e instituciones que tenían a su cargo la responsabilidad de llevar a buen puerto la aprobación del proyecto.
Esta inyección de desconfianza nos ha llegado en el peor momento. Las difíciles condiciones internacionales, especialmente la lenta recuperación de dos de nuestros mercados más importantes como son Estados Unidos y la Unión Europea, el alto nivel de endeudamiento de estos países, especialmente en los casos de Grecia, Italia y España, unidos al menor crecimiento o amenaza de recalentamiento de algunas economías emergentes nos presentan un entorno complejo.
A nivel nacional, si bien pudimos capear con heridas menores los efectos de una crisis mundial que en otros momentos nos hubiera generado una pulmonía, lo cierto es que tenemos temas urgentes, como el de las finanzas públicas, en los que patear la bola como en el pasado nos pasará una más cara factura.
Lo paradójico es que si algo necesitaba y necesita nuestro país, es justamente recuperar su confianza. Sin ella no es posible avanzar ni provocar los cambios que mejoren la gestión, la competitividad y el clima de inversión en el país.
Sin confianza será más difícil que los ticos tomen decisiones de largo plazo como invertir en nuevos negocios o bien decidirse por la compra de vivienda o bienes de consumo, serán más cuidadosos al programar sus vacaciones todo lo que incide en menor actividad económica.
Sin confianza, con bajo consumo e inversión no será posible que el sector privado se convierta en aquello que el país necesita, ser el motor del crecimiento, pilar esencial para nuestro desarrollo.
¿Y cómo recuperar la confianza? No será nada fácil. A pocos días de cumplirse dos años del actual gobierno, aún estamos a tiempo para imprimirle rumbo y un cambio de ritmo al Ejecutivo. A pocas horas de un cambio en el directorio de la Asamblea, es una oportunidad también para un giro del rumbo y dinámica: Ejecutivo - Legislativo que facilite la implementación de acuerdos políticos que le entren de lleno a los urgentes problemas de país.

Nuria Marín