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Los procesos de apertura en el país no fueron acompañados de una política para obtener el mayor beneficio de ellos. Lo hemos visto en el sistema educativo y en las instituciones estatales

No nos preparamos para la apertura

Este país requiere un fortalecimiento y profesionalización de sus instituciones estatales hasta lograr que sean altamente eficientes, despolitizadas y transparentes.
La situación se hace evidente al hablar de los tratados de libre comercio que Costa Rica negocia con Singapur y China, que no serían suficientes para proteger a los sectores productivos del país y eliminar el ingreso de mercancías que no cumplan con los estándares de calidad.
Para cuando concluya los procesos de firma de tratados con China y Singapur, se estima que en 2011, nuestro país tendrá cerca del 90% de su intercambio comercial regulado por acuerdos específicos. Pero deberá tener también una administración pública fortalecida y capacitada para supervisar todo este intercambio.
Pero no solo la mayor apertura comercial requiere mejores instituciones. Otras actividades exigen lo mismo. Comprobamos constantemente la necesidad de controles. Las concesiones otorgadas para construcción de obra pública y su posterior operación por parte de los concesionarios son un ejemplo.
Hay diversas áreas por las que debe velar la función pública y esto, en un mundo cambiante y lleno de desafíos como el actual exige unas instituciones muy actualizadas, profesionalizadas, transparentes y sumamente eficientes.
Esto requerirá que en los puestos de mando claves se encuentren las personas más capacitadas e idóneas, no quienes, por mucho entusiasmo con el que hayan trabajado en una campaña política, no reúnan esas condiciones.
Luego de décadas de descuido y abandono de las instituciones estatales, es necesario actualizarlas y ocuparse de que brinden el rendimiento requerido para que estén a la altura de los pasos que el país dé hacia un desarrollo sostenible.
Los procesos de apertura en este país no fueron acompañados con una política de preparación para obtener el mayor beneficio de ellos. Lo hemos visto en el sistema educativo, que no se adecuó para preparar a los profesionales y técnicos que podrían aprovechar las condiciones de la apertura.
Ahora lo vemos en las condiciones de la administración, cuyas instituciones no fueron puestas al día para que cumplan con las exigencias del mundo moderno con el cual Costa Rica comercia hoy mediante tratados que regulan la actividad.
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