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Miércoles 19 Mayo, 2010

¡No nos engañemos!

A menudo recibimos elogios del exterior debido a nuestra cacareada cultura medioambiental, a la protección de los recursos naturales y cosas parecidas. Si bien es cierto el país ha hecho esfuerzos en esos campos, la realidad es que aún nos falta mucho camino por recorrer.
Solo es necesario ver los noticiarios, caminar por San José, visitar pueblos y ciudades para enterarnos tristemente de que la mayoría de los ríos están altamente contaminados, repletos de desechos sólidos y lo que un día fue agua hoy es un grisáceo y maloliente caldo.
Sin duda alguna hay un amplio sector de la población que es muy consciente de la necesidad de conservar y vivir en un país limpio, pero asimismo, convive con nosotros un amplísimo grupo de inconscientes, irresponsables que andan tirando basura por cuanto rincón, lote baldío, calle, parque o carretera se les pone por delante.
Falta mucho por hacer, las campañas de limpieza de ríos, las de recolecciones periódicas de desechos reciclables impulsados por la empresa privada, las campañas de bandera azul ecológica de Acueductos y Alcantarillados son más que loables. Son de aplaudir también los esfuerzos de los abnegados trabajadores y trabajadoras de las municipalidades, hombres y mujeres que todos los días del mundo recogen las cochinadas que un montón de irresponsables van lanzando a diestro y siniestro.
Viajando por la Interamericana Sur, vemos de cuando en cuando rótulos que advierten de elevadas multas para quien lance basura; lo interesante sería saber si alguna vez se ha cobrado alguna multa por una infracción de esas. Tal vez si se legislara a mayor profundidad en esta materia de protección al ambiente podríamos reforzar los intentos y las acciones que emprenden costarricenses que realmente se preocupan por la salud medioambiental de nuestro verde país.
Lo peor que nos puede pasar es creer que verdaderamente somos un país limpio, tenemos muchas tareas por delante. Urge encauzar las aguas vertidas de muchas de nuestras ciudades y pueblos que hoy en día van a dar a ríos y quebradas. Urge igualmente tratar tecnológicamente los miles de toneladas de desechos sólidos que generamos cada día. Debemos aprender todavía a separar la basura y crear centros de acopio para depositar en ellos lo que sea reciclable. Ya se está haciendo, pero necesitamos limpiar muchos ríos y quebradas a lo largo y ancho del país, las municipalidades lo deberían tener como prioridad en sus territorios.
Y finalmente, hay que reforzar los programas educativos para crear una verdadera y no a medias, cultura de protección global del medio ambiente; solo así podremos creernos verdaderamente, los elogios que vienen de afuera, ya que si somos sinceros, sabemos que no son del todo ciertos. ¡No nos engañemos!, falta mucho por hacer.

Johnny Sáurez Sandí