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¿En qué momento un grupo tan grande quedó marginado del sistema?

No es suficiente

Primero fueron los jóvenes españoles que pedían más oportunidades, luego los universitarios chilenos con la exigencia de educación superior gratuita y de calidad. Pero quienes nos han dejado boquiabiertos son los ingleses.
Muchas explicaciones han salido para la actitud antisocial de esos jóvenes británicos. La crisis, la falta de futuro, el consumismo, el sistema. Sin embargo, todas las explicaciones son válidas, pero ninguna es suficiente.
Como sugirió el diario The Guardian, en su editorial del pasado 16 de agosto, pasarán meses para que los estudiosos sociales y la sociedad inglesa lleguen a una conclusión sobre qué pasó.
¿En qué momento un grupo tan grande quedó marginado del sistema?
¿En qué parte de la cultura de lo “polite” quedó el adolescente de 16 años que mató al hombre que trataba de apagar el fuego de unos basureros incendiados?
“Esto es el sentimiento de que esta no es la sociedad que pensábamos que éramos y que no es la sociedad que quisiéramos ser”, describe The Guardian sobre el estupor de un país que veía tiendas en llamas y una policía incapaz de controlar a la masa.
No había conciencia, ni freno, pero sí histeria colectiva y frustración.
En un país donde ni los medios entienden de límites, la educación está en manos de los padres y de las escuelas, sin embargo, estos fallan en muchos casos.
Desde 1972, en el Reino Unido la educación es obligatoria para los jóvenes de hasta 16 años de edad. Este rango aumentaría, a 17 para 2013 y a 18 para 2015.
Sin embargo, todo indica que el problema no es la edad de los muchachos, sino la calidad de la educación, que no les da las herramientas para forjarse un proyecto de vida al margen de la pobreza y la violencia que los rodean.
Ahora el reto para el gobierno de David Cameron, y de los que le sigan, es detectar dónde están los fallos y trabajar en torno a estos para ir remediando una situación que no es cuestión de unos pocos, sino de toda la sociedad.
El sistema educativo inglés no logra encantar a los jóvenes, de los cuales casi un 20% no trabaja, ni estudia.
En el primer cuatrimestre de 2011, 925 mil jóvenes entre 16 y 24 años no se encontraban empleados, estudiando o en algún tipo de entrenamiento en Inglaterra.
Esta parte de la población juvenil es la más vulnerable al desasosiego ante anuncios de recortes sociales y crisis.
La educación de calidad para los jóvenes, o para los padres del mañana, es uno de los pilares para que una sociedad tenga un futuro de paz y progreso. Porque aunque el desarrollo no se detenga, sin paz no es suficiente.


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