Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 23 Octubre, 2014

Incrementar el gasto público no es una estrategia, es la salida fácil. El déficit fiscal sí es un tema importante y urgente de atender


No es gastar por gastar

No quiero saber de diputados tomando decisiones caprichosas. No quiero saber de ministros que recorren el país con posturas populistas y poco serias que nos alertan sobre la incapacidad de los poderes del Estado para tomar las riendas de este país.
No quiero saber de un presidente que se empeñe en atemorizar a la población concentrándose en las implicaciones de los recortes en el presupuesto sobre áreas sociales. Si los recortes a hoy no son populares, menos popular será la realidad en la que estaremos inmersos muy pronto si no se toman medidas ya, sobre el déficit fiscal.


Quienes defienden un partido político y no un país, son obstinados en justificar las malas propuestas y decisiones actuales, con los errores garrafales del pasado.
Es decepcionante escuchar que el aumento superior al 19% en el presupuesto del gobierno se justifica simplemente porque sí. Tampoco tiene sentido hablar de la reducción del gasto público en términos absolutos, sin explicar que esos números que suenan grandes cuando se habla de millones de colones, representan menos de un 1% del aumento pretendido por el gobierno, como si no se dieran cuenta de que con este tipo de excentricidades en el gasto público pueden hundir nuestra economía en poco tiempo y entonces sí que no va a haber de dónde sacar para educación, salud e infraestructura.
Aunque existan similitudes entre las finanzas personales o empresariales, con las finanzas públicas, existen también diferencias (entre ellas la escala de las implicaciones no solo a nivel de desarrollo económico sino consecuencias sociales que se derivan de un buen o mal manejo de “la cosa pública”) por las que me preocupa realmente la falta de seriedad con la que nuestras autoridades políticas están tratando el tema del presupuesto y del déficit fiscal.
A veces pareciera que se olvidan del papel del consumo, la inversión, la balanza comercial (exportaciones menos importaciones), sobre la salud de la economía de un país.
En cuanto al gasto gubernamental frente a los ingresos por impuestos, no es que un país no pueda gastar más de lo que obtiene por concepto de impuestos, tampoco se puede simplemente recortar el presupuesto sin fundamentos técnicos que respondan qué es lo que necesitamos, por qué lo necesitamos, de qué forma lo necesitamos, cuánto necesitamos, cuáles son las responsabilidades que debemos honrar como país…
Pero no se trata de hacerle la carta al Niño, el gasto debe tener sentido: la planilla pública debe respaldarse con productividad; la infraestructura vial no puede manejarse al estilo de la trocha; los recursos destinados a salud deben traducirse en bienestar social para quienes aportan al sistema; los recursos destinados a educación deben convertirse en movilidad social, en innovación, en atracción de inversión privada. El gasto debe tener sentido.
Urge analizar técnicamente cuál será la estrategia para solventar nuestras necesidades y nuestra visión de país. Me gustaría entender cómo están planificando el desarrollo y futuro del país los actuales líderes.
Estimados lectores, incrementar el gasto público no es una estrategia, es la salida fácil. El déficit fiscal sí es un tema importante y urgente de atender.
 

Alejandra Esquivel G