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Miércoles 18 Diciembre, 2013

Hay países que aseguran sufrir desproporcionadamente los efectos del cambio climático sin tener mayor responsabilidad en su origen


No es cuestión de países, sino de justicia

En la Cumbre de la ONU sobre el Cambio Climático la discusión se ha centrado en si los países desarrollados y altamente industrializados como EE.UU. que tradicional y principalmente han contribuido al cambio climático y las potencias emergentes y altamente depredadoras del ambiente y de los recursos naturales son las que deben pagar mayoritariamente por los daños ocasionados al ambiente, a las economías, a la infraestructura y por supuesto a la sociedad y las poblaciones de los países pobres o en vías de desarrollo; o si cada país debe por sí mismo acarrear con los efectos económicos de la devastación ocasionada.
El meollo del asunto es simple: hay países que aseguran sufrir desproporcionadamente los efectos del cambio climático sin tener mayor responsabilidad en su origen y como solución, plantean que sean los grandes emisores de gases del efecto invernadero los que paguen esos daños y pérdidas; no obstante, las naciones ricas entorpecen el avance del tema en la Cumbre y niegan que sean sus emisiones, su contaminación y su depredación al medio ambiente las responsables por el cambio climático; por lo que, según ellos, sus economías no deben pagar el rescate de los países pobres afectados.
El asunto llega a tal punto que seis ONG medioambientales abandonaron la Cumbre y harta de trabas, Costa Rica apuesta a la vía bilateral. Y es que, según el Índice de Riesgo Climático Global, de los diez países más afectados por eventos climáticos extremos, entre 1993 y 2012, fueron naciones de ingreso bajo o medio bajo; por lo que, eso y los constantes y cada vez más intensos fenómenos meteorológicos que afectan las más diversas regiones del planeta y la ahora innegable confirmación científica de que el calentamiento global es producto principalmente de la actividad humana industrial, son razón más que suficiente para soportar declaraciones de los países en vías de desarrollado que reclaman que los países ricos deben hacer más ahora y no hacer caer el peso del cambio climático sobre las espaldas de los pobres del mundo después de 2020.
Esa es también la razón por que Costa Rica trazará su propia ruta sobre daños; ya que, como país desconfía de la capacidad de la Cumbre de llegar a un acuerdo pronto, y buscará negociar “por su cuenta”.
En mi opinión, el pago o compensación por parte de los países a los países pobres o en vías desarrollo por los devastadores efectos sociales, económicos y de infraestructura que ocasionan los desastres ambientales sí se justifican; ya que, es cuestión de justicia social y ecológica para con el planeta, para con los países que han sufrido sus efectos devastadores y sobre todo para con los millones de pobladores que, alrededor del planeta, han quedado en la intemperie, en el abandono y en la indolencia; porque, injustamente, países desarrollados quieren proteger sus industrias, su modelo de consumo que sobrepasa 1,5 veces la capacidad productiva de todo el planeta y porque, simple y sencillamente los ricos y poderosos no quieren abandonar su despiadado modelo de consumo, depredación, explotación y contaminación ambiental y social, ahora llamado neoliberalismo económico y comercial. Y, ¿usted qué opina?

Reinhardt Acuña Torres

Consultor en biotecnología aplicada