Enviar

La actual coyuntura del mundo es una oportunidad de oro para dar el gran paso y poner en marcha políticas de Estado para beneficio de todos


No desaprovechemos el momento

Una cierta estabilidad en la tasa de desempleo en América Latina y el Caribe, no significa un pleno aprovechamiento de mejoras laborales y sociales por parte de los jóvenes, dice una nota de este medio ayer.
Sin embargo, esto puede cambiar, tomando en cuenta la relativa bonanza de la región, si sus gobiernos se decidieran a trabajar por naciones más prósperas y justas, capaces de hacer realidad unas mejores condiciones de vida para sus habitantes.
La actual coyuntura del mundo es una oportunidad de oro para dar el gran paso, planificar y poner en marcha políticas de Estado para el beneficio de todos.
Pero esto exige enterrar la corrupción, devolver la condición de héroes a los líderes honestos y esforzados, reestructurar el Estado para que sea fuerte y eficiente y encontrar caminos para los jóvenes y la población adulta mayor.
Son varios los factores que confluyen para que esta juventud no logre la satisfacción económica y realización personal.
Miles de ellos, esperanzados en trabajar en aquello que es su vocación, chocan contra la dura realidad de que el mercado actual tiene otras necesidades.
Ni sus padres, ni sus educadores, ni sus gobernantes les explicaron nunca que el modelo de desarrollo que tenemos no calza a veces con sus vocaciones.
Estos, pues, deberán reinventarse y adecuar sus conocimientos a la nueva realidad en un proceso de adaptación que debería ser planificado y bien dirigido por el sector educativo público y privado.
Otros, los afortunados que están trabajando en aquello que desean, deberán esforzarse al máximo para ser motores de progreso en las áreas de la ciencia, la tecnología u otras en que se encuentren.
Escuelas y colegios ya desarrollan por iniciativa propia, aislada: charlas atractivas y ciclos de encuentro de los estudiantes con profesionales de experiencia que les cuentan sobre las características de las diferentes carreras, incluidas las nuevas, y de los actuales ambientes laborales.
Otros, lamentablemente emigran hacia países donde sus vocaciones encuentran el terreno idóneo para realizarse como profesionales y económicamente. Esto es, desde luego, la peor alternativa para la Costa Rica que sueña con progresar.
Mientras suben de intensidad los preparativos, controversias y demás entre los partidos políticos, de cara a la campaña electoral, una ciudadanía mayormente desencantada de la clase política se pregunta qué pasará en Costa Rica con el empleo.
No es para menos, de ello depende la subsistencia de las personas y en el caso de las que ya han formado una familia, la calidad de vida y de estudios que puedan recibir ellos mismos y sus hijos.

Ver comentarios