Pedro Oller

Pedro Oller

Enviar
Martes 24 Junio, 2008

No más juegos

Pedro Oller

Hoy debí escribir sobre otra cosa, quizás más importante. Me debía a otros menesteres porque del fútbol aquí se encargan los expertos y ninguno como don Gaetano Pandolfo. Sin embargo, el deporte y en especial el fútbol es pasión y desbordada cuando la selección nacional está de por medio. Por ende, las noticias que leí ayer, dieron pie a esta columna.
Resulta que el lunes, un día después del empate en Granada, el presidente de la Federación de Fútbol convocó a ciertos medios para pedir una tregua. Hasta aquí vamos bien. Sea lo cierto, y me perdonan los periodistas de deportes de este periódico, que a la deficiente era Medford al frente de la selección nacional, la han acompañado la crítica constante y el ataque perenne. En un país donde se venera la figura del pobrecito, la prensa ha hecho poco para llamar a cuentas al entrenador sin caer en el pecado de sacrificarlo.
Li, según leo, propone a los periodistas una semana de calma a cambio de tres nombres de entrenadores extranjeros quienes estarían en la lista de reemplazos. Luis Fernando Suárez y Hernán Darío Gómez, ambos colombianos, y el señor Sergio Markarián, uruguayo. La prensa parte con el compromiso entendido más no aceptado.
¿Hicieron bien los medios en seguir con los cuestionamientos, quizás más light como ahora acostumbran, en razón de la solicitud oficial? Esta es una pregunta que cargarán los periodistas por un buen rato sobre todo en razón de la presentación del sábado y el atolillo con el dedo que el jerarca, administra post-resultado.
Sin embargo, la mentira en boca y manos de la dirigencia no se puede perdonar. Hoy, cuando trasciende no solo la propuesta del jerarca de la federación —quien en este país y para todos los efectos tiene carácter de reinado—, hemos de reclamar que se deje de jugar con la afición que, a propósito de los medios, vive y se desangra en rojo por los once. ¿O no colmó las gradas del estadio Saprissa el sábado?
Li y su séquito nunca han pensado en la destitución de Medford. Optó por tres nombres de renombre, todos ellos vinculados con otros intereses y nunca candidatos formales a dirigir nuestro seleccionado. La palabra proceso, el concepto de seriedad y el compromiso que asumieron, no figuran entre las motivaciones de quienes hoy lunes han dejado una nueva muestra de la crítica situación que afrontamos de cara a una eliminatoria de veras, la que también enfrentan nuestras selecciones menores, femeninas y de playa y sala: ¡Costa Rica desciende estrepitosamente lo humildemente avanzado en todos los campos!
En cuanto a Hernán Medford, una consideración final. Su carta pública del viernes es bien recibida. Guarda usted razón en que ha sido crucificado y nada de lo que haga, por bien hecho que resulte, provocará un cambio de actitud entre sus críticos. Su paso por la selección hasta ahora, tiene más pena que gloria. Sin embargo, el cambio personal, los votos a futuro, deberían tener asidero en cualquier buen corazón esperanzado. Ojalá que depongan las armas quienes tuvieron incluso el atrevimiento de hacer mofa de cuando, por escrito y sin reservas, bajó usted la guardia y que usted cumpla su palabra. El país y los aficionados se lo agradeceremos a todos.