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La mayor preocupación que existe hoy respecto a la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos es la forma en que financiaremos nuestro déficit comercial, si se cumplen varios aspectos que prometió en campaña.

En los últimos cinco años, el déficit comercial es de alrededor del 10% del PIB. El déficit comercial es el exceso de importaciones sobre las exportaciones dentro de la economía.

Este déficit ha sido financiado casi en su totalidad por flujos de inversión extranjera directa (IED), algo que sería afectado posiblemente por la nueva administración norteamericana.

Con una menor entrada de capitales norteamericanos se vería poco crecimiento general de la economía, ya que en la actualidad las Zonas Francas son las que más impulsan la actividad económica.

¿Por qué se afectaría la IED? La campaña de Trump se centró en ver la forma de repatriar las empresas que se encuentran en otros países bajo los regímenes de Zonas Francas.

Por esto, quiere renegociar los tratados de libre comercio, entre los que se encuentra el suscrito con Centroamérica, que comenzó a regir en Costa Rica en enero de 2009, lo cual coincidió con la entrada de Barack Obama, como presidente de Estados Unidos.

Solo en los ocho años de la administración Obama, Costa Rica recibió un total de 230 proyectos de inversión, así estas empresas generaron cerca de 48 mil empleos.

La inversión proveniente de Estados Unidos en 2015, representó el 52% de la IED recibida en el país.

Incertidumbre La incertidumbre que existe hoy con la elección de Trump, haría que por el momento no existan nuevos flujos de inversión, en especial porque las compañías norteamericanas no querrían exponerse a tener luego alguna sanción.

En campaña el presidente electo prometió incentivos a las empresas que mantengan sus inversiones en Norteamérica, así como mayores impuestos a las que salgan a otros mercados.

¿Qué pasa si se detiene el crecimiento de la IED? La falta de dólares por la ausencia de los flujos de capital extranjero sería una presión para devaluar, o para aumentar las tasas de interés.

Aquí entran en juego el Banco Central y su política económica, ya que este deberá utilizar sus reservas para defender el tipo de cambio o emitir deuda para recoger el sobrante de colones que saque a la economía para financiar el déficit comercial.

Otra opción es que los sectores público y privado se financien nuevamente en el extranjero, buscando recursos de largo plazo, pero esto es más complicado, en especial por el tema fiscal, calificación de deuda, entre otros.

“Emitir deuda en el extranjero no es una buena opción, primero los rendimientos se encuentran al alza, y si efectivamente las propuestas de Trump se traducen en un mayor déficit fiscal para Estados Unidos y en más inflación, los rendimientos de mediano plazo y la curva en general han de empinarse. Así mismo, es probable que en el mediano plazo el dólar se aprecie, por lo que hacer frente a las deudas adquiridas en dólares será más costoso”, explica Adriana Rodríguez, gerente de Análisis Económico de Scotiabank.

Si no pasa eso… Por la existencia de presiones podría subir las tasas de interés o el tipo de cambio, e incluso los dos.

Las importaciones disminuirían y las exportaciones crecerían, pero en general todo el consumo interno caería.

No hay solución sin dolor Si en el mediano plazo la administración Trump logra repatriar empresas, o no permitir que otras salgan, así como renegociar el TLC, no existiría una solución sin “dolor” para Costa Rica.

La solución más viable es dejar que vivamos en una constante devaluación, levemente controlada por el Banco Central.

Esto tomando en cuenta que emitir nueva deuda o dejar una mayor inflación golpea más a la economía costarricense.

“Una situación como la que podría significar que Trump concretara sus amenazas proteccionistas implicaría además mayor depreciación del colón y tasas de interés nominales y reales internas más altas, que reflejan no solo una política del BCCR, sino una situación real que es el impacto negativo del proteccionismo sobre el producto potencial, productividad y la generación de divisas del país”, explica José Luis Arce, economista de Cefsa.

Nuevo riesgo Claro que este es un riesgo emergente para las autoridades, ya que es algo nuevo que se deberá afrontar.

Incluso podría ser un tema bastante sensible para las próximas elecciones, esto es algo nuevo en lo que deben pensar y buscar soluciones.

Entre ellas podría estar buscar otras fuentes de crecimiento, como nuevos TLC con Europa, Asia, integrarse a la Alianza del Pacífico, entre otros.

 


DE PESO


La inversión extranjera directa es la fórmula con la que el país ha estado financiando el déficit comercial en la balanza de pagos, con menos inversión de Estados Unidos se tendrían que buscar nuevas fuentes de dinero (gráfico muestra datos de la IED total y la que proviene de EE.UU. expresado en porcentaje)

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Elaboración de Javier Adelfang


¿QUÉ ESPERAR?


Sobre las opciones que tenemos, en cuanto a qué esperar y qué tan pronto se podría dar, explican sus ideas varios especialistas

Edna Camacho

Presidente
Academia Centroamérica

Creo que aún es prematuro para determinar cuánto se verán afectados los flujos de IED. Lo cierto es que debemos prepararnos para abordar la situación si se materializa ese efecto.
En cualquier situación, la diversificación de la IED y de las exportaciones es una ventaja para un país. Costa Rica ha avanzado mucho en esta diversificación y sin duda es algo que es importante fortalecer.
No veo una situación tan apremiante. Sin embargo, cualquier cambio en las condiciones externas por esta u otras razones se puede abordar con diferentes instrumentos (tipo de cambio, tasas de interés, reservas internacionales, préstamos externos); de ahí la importancia de tener flexibilidad en el uso de ellos conforme las circunstancias lo ameriten.

José Luis Arce

Economista
Cefsa

Hay que tener presente que esto no es un “shock” de corto plazo, sino que los efectos negativos que el proteccionismo que eventualmente reviva durante el gobierno de Trump, impactarían en el mediano plazo, dos a tres años hacia delante.
Para Costa Rica un Estados Unidos y —en general— un mundo más proteccionista es un “shock” adverso de largo plazo para la economía, un fenómeno que reduce el crecimiento potencial, debido a la importancia del sector exportador; si la respuesta local es más proteccionismo, el impacto es doblemente malo.
El efecto sobre la balanza de pagos es claramente negativo, pero hay una parte que se equilibra digamos automáticamente. Por ejemplo, si se reduce la actividad de zonas francas o de empresas de servicios las importaciones caerían por menores compras de materias primas y porque quienes trabajan en ellas cuando pierden sus empleos consumen menos y se reducen las importaciones generales.

Adriana Rodríguez

Gerente Análisis Económico
Scotiabank

Aún no se sabe a ciencia cierta qué medidas tomará Trump, pero una enseñanza para nuestro país es que así como se apoya a las empresas extranjeras, debería existir la misma disposición para apoyar al empresario nacional.
Con esto se hace más competitiva la creación de empleo, para facilitarle financiamiento más competitivo, en vez de tomar medidas regulatorias que terminan encareciendo el financiamiento, invertir en infraestructura de forma significativa, retomar la visión de que un eficiente y moderno transporte público reduce costos de todo tipo para empresas y personas a favor del consumo, orientar la educación hacia las carreras en las que se proyecta existirá más demanda, etc.
El gane de Trump no significa un escenario estresado para nuestra economía, y muchas de sus propuestas en materia de repatriación y atracción de inversión las compartía con las de Clinton.

 

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