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Lunes, 28 de septiembre de 2020



COLUMNISTAS


No a impuesto a refrescos

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 02 septiembre, 2020


¡Ya sabemos que no es posible, señor diputado del PAC!! No se pueden establecer impuestos con un destino específico, como usted ahora propone para fomentar la lectura entre los costarricenses. Ya nos han agarrado montones de veces con ese cuento.

¿Quién se va a olvidar del impuesto de ruedo que se cobra anualmente con el marchamo? Cuando el gobierno de turno lo promovió, prometió que el dinero sería usado para construir un sistema vial nacional de máxima calidad; el mejor del mundo. Sobran las palabras, pero el país actualmente está entre los que tienen las peores carreteras del hemisferio.

Luis Guillermo Solís, también del PAC, argumentó en un entonces que no era posible contratar más policías y para mejorar la seguridad de los habitantes se necesitaba el impuesto único a las sociedades anónimas. Los diputados lo aprobaron, pero se les olvidó que en Costa Rica impera lo que se llama “la caja única.” No hay partidas específicas como había en viejos tiempos. Se cobra el impuesto Solís, pero no hay más policías.

Pueden aprobar un impuesto de 5 colones para cada visitante al Parque La Sabana para financiar un programa para preservar los huevos de tortuga en Moín. Pero si se requiere presupuesto para financiar las extras de los profesores de la Universidad Técnica Nacional UTN los huevos quedarán sacrificadas a los apetitos de los clientes de las cantinas limonenses. Para financiar la visita de la Sonora Santanera al país en el día de la madre, pueden aprobar un impuesto de 10 colones cobrado en las bombas por el aire que se usan en las llantas de vehículos. Pero si se necesita dinero para redecorar las oficinas de los magistrados de la Sala IV las madres tendrán que contentarse con la última grabación de “La Boa” cuando salen a bailar ese día.

Lo que llama la atención es el mero hecho de que haya un diputado promoviendo una partida específica financiada por un impuesto de 5.7 colones por gaseosa. ¿No lo han dicho los asesores de la Asamblea Legislativa que no se puede? ¿No hay memoria institucional dentro del PAC para que los compañeros y compañeras le avisaran que su causa es admirable pero no se puede?

Sin duda que la lectura, la construcción de bibliotecas, la impresión de libros es algo deseable en un país que se orgullece por su nivel educativo. No importa que los jóvenes ya perdieron la costumbre – seguramente si hubiese más promoción en el SINART y otros entes con “mucha exposición” frente al público pudieran aumentar la lectura de libros de todo tipo. Pero, como ha dicho el presidente Alvarado, “no hay plata.”

Se necesita dinero para el tradicional viaje que hacen todos los primeros mandatarios en octubre a la Asamblea General de las Naciones Unidas con un séquito de 15 asistentes, ayudantes, y asesores. El discurso de 18 minutos a una sala vacía es indispensable y el dinero para los libros tendrá que usarse para pasajes, hoteles de primera, limosinas y cenas en los mejores restaurantes.

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