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COLUMNISTAS


Ni caos, ni anomia, ni ingobernabilidad

Vladimir de la Cruz [email protected] | Miércoles 18 mayo, 2011



Pizarrón
Ni caos, ni anomia, ni ingobernabilidad

Han pasado 16 días desde que el 2 se instaló el nuevo Directorio Legislativo sin que hasta ahora tal ascenso signifique caos, anomia nacional, o ingobernabilidad manifiesta.
En la estructura parlamentaria, técnicamente, lo único que ha cambiado es la presidencia de las Comisiones y la integración de las mismas, desplazando la mayoría de diputados del PLN allí donde antes se concentraban por interés de dominar la mayoría para lograr el dictamen mayoritario de los proyectos al ser enviados al Plenario Legislativo.
El PLN tendrá que lidiar con sus informes de minoría a favor de sus proyectos cuando estos tengan claramente un oposición grupal del resto de los partidos. Sin embargo, siempre tiene la capacidad de maniobra que le da tener 24 diputados para aportarlos en apoyo a proyectos de los otros diputados y sus partidos, en un intercambio de votos como usualmente se ha estilado. Y tiene el gobierno para lo que a cada diputado le pueda interesar tener apoyo en sus regiones y comunidades. Son las próximas semanas las que nos van a decir como marcha esto.
En la vida política, tal como se ha dado hasta ahora, al menos desde 1990, el número de partidos nacionales que ha participado ha sido de siete en las elecciones de 1990 y 1994, de 13 en las de 1998 y 2002, de 14 en 2006 y 9 en 2010. Y, estos mismos partidos, más los provinciales que han logrado elegir algún diputado, han permitido que en la Asamblea Legislativa haya habido una representación de cinco partidos en las elecciones de 1990, 1994 y 2002, de siete en la de 1998, de ocho en la de 2006 y la actual de 2010.
Igualmente en los mismos procesos electorales donde ganaron el gobierno los partidos Unidad Social Cristiana y Liberación Nacional, estos partidos obtuvieron: en 1990, 26 diputados el PUSC; en 1994, 28 el PLN; en 1998, 27 el PUSC; en 2002, 19 el PUSC; en 2006, 25 el PLN, y en 2010, 24 el PLN.
Y los diputados de los partidos opositores al de gobierno fueron: 31 en 1990, 29 en 1994, 30 en 1998, 38 en 2002, 32 en 2006 y 33 en 2010.
Así, queda claro que ningún partido tuvo capacidad por sí mismo de tener la mayoría de 29 votos que se exige para ganar o elegir el Directorio Legislativo a su antojo, y que todos los gobiernos tuvieron una oposición numérica diputadil, en general, bastante parecida.
En cada gobierno, del PUSC o del PLN, prácticamente con los mismos partidos y fuerzas sociales y políticas que allí existen, excepto este primero de mayo, el partido gobernante obtuvo la presidencia de la Asamblea Legislativa, con todas las prerrogativas que eso da al interior del trabajo de dicho Poder. ¿Por qué fue posible eso? Porque hubo transacción en ese sentido, hubo acuerdos abiertos o discretos, y siempre hubo los votos a favor del partido de gobierno, sin que se supiera en muchos casos cómo se votaba, o quién votaba por el gobierno de turno, con el mismo sistema electoral que estaba vigente para el pasado 1º de mayo.
Lo único nuevo en este sentido es que en esta ocasión no le dieron los votos al partido gobernante por falta de capacidad de diálogo, de negociación o de liderazgo para ello, tanto legislativo como nacional.
Más que una nueva situación política nacional en nacimiento, se parece a la situación de la elección del 1º de mayo de 1961 y 1962 cuando, en esa oportunidad, un diputado liberacionista, que eran mayoría, le dio su voto al gobierno de Echandi, sin que eso tampoco trastocara al país. Esperemos.

Vladimir de la Cruz