Nuria Marín

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Lunes 31 Octubre, 2011


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Nery, ¡grande!

Nery Brenes nos regaló una medalla de oro en los Juegos Panamericanos después de 20 años. Bien por Nery, pero un llamado a la reflexión para las autoridades deportivas de nuestro país.
Tuvieron que pasar 20 años para que Costa Rica subiera al dorado podio y 24 para volver a alcanzar un lugar de privilegio en el atletismo hemisférico. Gracias Ronald Lanzoni (plata), Sylvia Poll (oro) y Nery Brenes, pero ¿cuántos otros atletas habrán quedado en el camino por no contar con el apoyo necesario para llegar a su máximo potencial?
Por experiencia de primera línea estoy consciente de los sacrificios que tanto atletas, como sus familias y equipo técnico deben realizar para lograr avanzar en el deporte de alto de rendimiento.
En una labor de por sí demandante y difícil como es el deporte competitivo nuestros atletas deben luchar también por los escasísimos recursos y pocas facilidades que el entorno nacional brinda a sus aspiraciones de participar en el alto nivel competitivo. Ante esta realidad es aún más encomiable la medalla obtenida por Nery.
De procedencia muy humilde en la más pobre de nuestras provincias, mi querido Limón, Nery lo tenía todo para ser víctima de sus circunstancias. Pero no. Su valentía, perseverancia y el temple de campeón de este joven limonense prevalecieron y hoy recoge con todo derecho los frutos que con su sudor y lágrimas ha cosechado.
Nery nos demuestra que el éxito en modo alguno se improvisa. Muy por el contrario es la suma de una serie innumerable de sacrificios personales, de horas robadas al sueño, a la diversión y hasta a la familia, pero que bien valen la pena.
Más que una medalla de oro, Nery nos demuestra que cuando se tiene hambre de grandeza, con trabajo duro y férrea determinación se logra sacar fuerzas de donde no se tienen y se puede superar toda expectativa.
Nery, es también un símbolo y un ejemplo a emular para todos aquellos jóvenes que desde circunstancias adversas no deben dejarse abatir y vean con esperanza que cuando un joven se lo propone, no hay imposibles.
En una muestra más de su valía personal, Nery no se desvela por los logros obtenidos y desde ya anuncia su nuevo reto personal: ser el primer velocista americano no estadounidense en correr los 400 metros lisos en 43 segundos. Así hablan los campeones.
Nery representa lo que fue nuestra querida Costa Rica, esa nación que se aventuró a ser de las primeras en contar en sus ciudades con iluminación eléctrica, la que se adelantó a sus tiempos estableciendo la educación primaria gratuita y obligatoria, la que universalizó su seguridad social o bien la que abolió el ejército para utilizar los recursos en inversión social.
En momentos en que las malas noticias, el negativismo y el desazón nublan la psique nacional, hazañas como las de este valiente joven limonense son un vivo recordatorio de que Costa Rica está para mucho más.
¡Gracias Nery por recordarnos lo que significa pensar en grande!

Nuria Marín Raventós