Negociaciones de paz en este de Ucrania se congelan de nuevo
Kiev, que culpa a Moscú de apoyar a los insurgentes con armas e incluso tropas, señala que la catástrofe humanitaria en las zonas rebeldes se resolverá en cuanto el Gobierno central recupere el pleno control de Donetsk y Lugansk.
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Negociaciones de paz en este de Ucrania se congelan de nuevo

El este de Ucrania entrará en el nuevo año sin dar pasos en favor de la paz después de que la tercera ronda de negociaciones entre Kiev y los separatistas prorrusos fuera cancelada hoy incluso antes de celebrar su segunda reunión programada para este viernes en Minsk.
Tras mantener hace dos días un encuentro prácticamente estéril, con el único acuerdo de intercambiar a 150 soldados ucranianos por 225 prisioneros rebeldes, el diálogo se ha vuelto a frustrar a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional.
La reunión convocada para hoy en el formato del Grupo de Contacto de Minsk, en el que Kiev y separatistas dialogan con mediación de Rusia y la OSCE, fue cancelada después de que las partes se acusaran de incumplir lo acordado anteriormente y también de violar la enésima tregua, en vigor desde el pasado día 9.
“Kiev ha violado la tregua y ha reanudado el empleo de artillería pesada contra las localidades de la (autoproclamada) república popular de Donetsk. Seguramente, hemos entrado en una nueva escalada del conflicto”, dijo a la agencia rusa Interfax un miembro de la delegación separatista.
Alexandr Zajárchenko, líder de los insurgentes de Donetsk, insinuó ayer que las fuerzas ucranianas preparan una nueva ofensiva para recuperar los territorios controlados por los prorrusos.
“Puede que sea (una etapa de confrontación) larga y pasará mucho tiempo antes de que veamos una nueva tregua”, advirtió.
También las autoridades de Kiev cargaron mismo contra los rebeldes por disparar contra las posiciones que mantienen en las regiones orientales de Donetsk y Lugansk, escenario de un conflicto armado desde mediados del pasado mes de abril, cuando una sublevación prorrusa estalló en esos territorios.
Poco antes, una fuente cercana al Gobierno ucraniano acusó a los sublevados de incumplir el compromiso de intercambiar prisioneros antes de este viernes que según Kiev fue alcanzado en la reunión de hace dos días.
Sin embargo, el negociador jefe de los sublevados de Lugansk, Vladislav Deinego, aseguró hoy que el plazo acordado para ese primer intercambio no vence hasta el próximo martes 30 de diciembre.
Mientras, aunque los separatistas del vecino Donetsk respondieron a Kiev que “el intercambio tendrá lugar hoy”, Vasili Budik, consejero del viceministro ucraniano de Defensa, desmintió a los prorrusos para señalar que el canje podrá hacerse como pronto antes de mañana.
Con la salvedad del intercambio de prisioneros, el miércoles no se alcanzó ningún acuerdo en firme sobre el resto de la agenda anunciada por la OSCE antes de la reunión, en particular la retirada del armamento pesado de la línea de contacto entre los dos bandos y la apertura de corredores humanitarios.
Aunque el repliegue del armamento pesado y la creación de una zona de seguridad de 30 kilómetros fueron sellados en el Memorándum de Minsk el pasado 19 de setiembre, más de tres meses sigue sin ser una realidad.
El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania subrayó que comenzará a retirar su artillería del frente únicamente cuando transcurran al menos 48 horas seguidas de alto el fuego.
Además, tanto Kiev como los separatistas quisieron imponer su propia agenda para la tercera ronda de negociaciones, convocada después de tres meses de parón tras las dos anteriores celebradas en setiembre.
Así, los insurgentes exigieron a las autoridades ucranianas el fin al bloqueo económico de las zonas controladas por los rebeldes y la entrada en vigor de un estatus especial para esos territorios, acordado en anteriores rondas negociadoras.
A su vez, para Kiev la principal cuestión es el cumplimiento de los acuerdos firmados en setiembre, incluidos la supervisión internacional de la tregua y el control de los tramos de la frontera ruso-ucraniana en manos de los prorrusos.
Kiev, que culpa a Moscú de apoyar a los insurgentes con armas e incluso tropas, señala que la catástrofe humanitaria en las zonas rebeldes se resolverá en cuanto el Gobierno central recupere el pleno control de Donetsk y Lugansk.
Casi 5 mil personas, entre civiles y combatientes, han muerto en el este de Ucrania desde mediados del pasado mes de abril, según la ONU.

Moscú/EFE

 



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