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Nadie llora por Argentina, que abraza alta inflación

Como inmigrante en Argentina en 1992, Zheng Jicong tuvo que aprender español y adaptarse a las costumbres locales. Creó una cadena de tres supermercados en Buenos Aires, pero aún está adaptándose a una inflación seis veces superior a la de su China natal.
Zheng, que tiene 35 años, dice que tiene que cambiar los precios en sus locales a diario porque los proveedores le envían listas nuevas con aumentos en algunos productos que van desde 5% por mes hasta 5 o 10% en una semana.
“Si no cambiara los precios, podría terminar vendiendo productos a un precio inferior a los nuevos costos”, dice Zheng. “En Argentina hay que habituarse a eso”.
Una década después del impago de $95 mil millones de bonos luego de cuatro años de recesión, Argentina se encuentra nuevamente ante un aumento de la inflación, informa la revista Bloomberg Markets en su edición de mayo. Si bien las cifras oficiales indican que la inflación es de alrededor del 11%, economistas independientes estiman que puede ser dos veces y media más alta.
Eso ubicaría a Argentina tan sólo detrás de la Venezuela de Hugo Chávez, donde el Fondo Monetario Internacional estimó en octubre que los precios crecieron un 33,3% el año pasado, el mayor aumento del mundo.
La aceleración del gasto por parte del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner está impulsando los precios, dicen economistas. Los gastos en un amplio espectro, desde la construcción de autopistas hasta las jubilaciones, treparon el año pasado un 37% respecto de 2009 y crecieron un 39% tan sólo en enero de este año. La generosidad de Fernández es posible en buena medida como consecuencia del auge global de las materias primas.
Alimentos como soja, trigo y harina constituyeron alrededor del 70% de los ingresos por exportaciones del país en 2010, según Agritrend SA, una compañía de análisis que tiene sede en Buenos Aires.
La recaudación impositiva por exportaciones, encabezada por un gravamen del 35% a la soja, creció 11,2% en febrero respecto de igual período del año pasado y alcanzó los 3 mil millones de pesos ($740 millones).
Los 40 millones de habitantes de Argentina también gastan, y lo hacen como forma de protegerse de los aumentos de precios. La población compra desde televisores de pantalla plana hasta autos y propiedades. La venta de productos electrodomésticos, juguetes y ropa creció 39,5% en diciembre en relación con el mismo mes del año anterior, el mayor aumento de ese mes desde por lo menos 1998. Las ventas de autos crecieron 43,3% en términos de unidades, la mayor cantidad desde 2004.
La demanda de materiales de construcción como cemento, acero y pintura aumentó un 20% en diciembre. El consumo contribuyó a impulsar el crecimiento económico a 9,2% el año pasado, mientras que en 2009 había sido de 0,9%. Algo que alimenta ese crecimiento -y la inflación- es el apoyo gubernamental a aumentos salariales anuales de 30% o más.
Los precios -y los sueldos- han crecido tan rápido que en noviembre y diciembre el Banco Central no pudo imprimir suficiente dinero para cubrir la demanda de efectivo de los consumidores y las empresas que trataban de pagar los salarios de fin de año.

Buenos Aires
Bloomberg
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