Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 16 Febrero, 2016

 No nos sorprende el fracaso del Frente Amplio, pues el costarricense nunca ha sido comunista ni mucho menos totalitario

Trotando mundos

Municipios, Alcaldías e Indiferencia

Estamos, en razón de nuestro trabajo y compromisos profesionales, muy a nuestro pesar bastante largo de la patria, por lo que las noticias de las elecciones apenas nos van trayendo los primeros resultados. Alarmante, el del abstencionismo. Los costarricenses, a los que un Ser Superior cuida más que a la mayoría de los habitantes de otros países- y cuidado sino de otros planetas- le están, no obstante, jalando el rabo a la puerca al dejar su democracia abandonada. La patria es como la esposa; si no la cuidamos, la perdemos.
Sorpresas, muy pocas. Que el Alcalde que despidieron de Liberación se haya montado de nuevo con un partidito improvisado, no es sorpresa. El señor hizo de la política su carrera de vida y con su experiencia sabía que esta elección se podía ganar con cuatro gatos. En esto lo único que no entendemos, y puede ser que solo lo veamos porque estemos largo del bosque, es la falta de carisma de todos los demás candidatos josefinos.
El desmadre es tan grande en nuestros partidos políticos que ya no hay ni resabios de la técnica política que instruía los tiempos de la post revolución del 48, las dos o tres décadas siguientes. Ahora es “ese maje es popular por ahí; cuanto pone”.
No nos sorprende el fracaso del Frente Amplio, pues el costarricense nunca ha sido comunista ni mucho menos totalitario. Los poderes de ese partido nunca entendieron que la ayuda financiera que les dio Maduro los marcaba. Solidarizarse con un sátrapa privador de libertades que amenaza con violentar el apabullante resultado de las elecciones no va bien en Costa Rica. Las loas que le cantaron a Pajarito los marcó como anti-costarricenses.
La traición a la patria que significó irse a Nicaragua a sobarle los huevos a Ortega tras haber invadido nuestra soberanía, lo que a la presidenta del FA no le alcanzó, y la voluntad de entregarle la Provincia de Guanacaste, de la patria por su propia voluntad, a Nicaragua, como si fuera un bien en el comercio de los políticos, agigantó esa traición. Es una bendición para Costa Rica que ese partido esté en manos de dogmáticos para quienes sigue rigiendo la Nomenclatura.
Que un PUSC sin ligámenes con el partido de origen haya tomado un impulso fuerte es estimulante. La verdad es que eso obligará al otro partido voluminoso a poner barbas en remojo y mejorar su nómina. No puede ser que por medio de Liberación se haya llevado a puestos públicos a un solo maleante enjuiciado. Eso se debe acabar, lo mismo que la impunidad de todos los desafueros que cometieron en el último gobierno, tratados con un cinismo que asusta.
Nos gustaría mucho, por la memoria de nuestro padre, ver al Liberación volver a ser el partido glorioso y beneficioso para el país que fue antaño. De no poderse, que venga uno renovado que lleve al país por un buen rumbo.

Humberto Pacheco A., M.C.L.

 

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