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Lunes, 21 de octubre de 2019



COLUMNISTAS


Multas, impuestos ¿acordes con el medio?

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 01 diciembre, 2010



Multas, impuestos ¿acordes con el medio?


Actualmente hay en apelación ante los tribunales más de 41 mil partes por infracciones en las carreteras. La nueva Ley de Tránsito impone multas tan elevadas, con respecto a los salarios de los conductores, que estos han preferido apelar que pagar. No hay mejor ejemplo de una legislación redactada con base en las emociones de los diputados y de ciertos elementos del Poder Ejecutivo; en vez de un análisis racional del medio en que vivimos los habitantes del país, se dejaron gobernar por la idea del castigo fuerte.
Los legisladores, preocupados por el aumento de los accidentes y muertes en carretera, llegaron a la conclusión de que con multas muy severas podrían cambiar el comportamiento de los motoristas. El resultado ha sido poca variación en la forma en que manejan los costarricenses (es un pueblo de ciudadanos cultos que palpablemnete cambian para mal cuando conducen un vehículo) y una caída precipitada en los ingresos del fisco.
Han reconocido el problema en la Asamblea, pero no logran resolverlo porque algunos de los más emocionales siguen metiendo la Sala IV en el proceso de reforma, para mal de la autonomía del poder número uno del país.
Otro ejemplo de una ley formulada con pasión y no con pensamiento ha sido la que grava los “inmuebles de lujo”. La lógica pareciera haber sido que estaba bien que hubiese personas viviendo en mansiones, pero estas tenían que solidarizarse con los habitantes de tugurios pagando un impuesto especial muy difícil de calcular y cobrar. El resultado ha sido que el gobierno ha recaudado poco con el impuesto y no ha habido una mejora en los tugurios porque lo que ha cobrado se va en costos administrativos. Un impuesto a todas las viviendas registradas formalmente y de un monto relativamente modesto, cobrado a través de las municipalidades, seguramente habría rendido mayor fruto.
El Ministro de Hacienda ha prometido presentar un proyecto de reforma fiscal este mes. Hay mucha expectativa con respecto a lo que propondrá el jerarca. Hay rumores de un IVA del 15% o más, de altos impuestos en ciertos productos considerados suntuarios, de “renta universal” y otros. No se sabe si el proyecto tendrá como fin principal el aumento en los ingresos del fisco (un objetivo racional) o si tendrá como meta una reingeniería social (una finalidad emocional). Quizás haya un poco de los dos.
El proyecto de reforma presentado durante el gobierno del presidente Abel Pacheco pecaba por querer demasiado de la reingeniería social sin tener suficiente de lo que era el aumento en los ingresos al fisco; terminó abortado. Lo que no comprendían varios de los legisladores es que si el gobierno logra aumentar sus ingresos puede implementar nuevos programas sociales. Estaban estos más interesados en lograr que los “ricos pagaran más” que en la necesidad de obtener más entradas al gobierno. Si Fernando Herrero llega con un plan fiscal que tiene como principio lograr más entradas al Estado, pudiera tener alguna posibilidad de aprobarse. Si por el contrario, sigue la reforma propuesta en la línea de la época pachequista, no hay mucha esperanza de éxito.
Hay muchos ejemplos más de cargas, tasas, impuestos, diseñados en diversos puntos de la estructura del Estado, que se pueden cuestionar por sus fines y su impacto. Quizás la reforma fiscal nueva incluirá la derogación de algunos de los menos productivos.

Carlos Denton
[email protected]






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