Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 19 Julio, 2016

Si usted es parte de ese grupo privilegiado que tiene una educación también tiene la responsabilidad de analizar más allá toda información que recibe antes de escribir, postear, comentar o criticar y especialmente afirmar

Mulas de la información

Una mula o burro es, en el lenguaje popular, aquella persona que es parte en el transporte de alguna mercancía ilícita. Es un método común de contrabando de cantidades pequeñas de mercancía. Los organizadores usan burros para reducir el riesgo de ser capturados ellos mismos, y a la vez, obtener el mayor beneficio económico.
¿Estará usted siendo utilizado como “mula” de información falsa o alterada para el beneficio político o económico de alguien y no se ha dado cuenta?
Una de las fortalezas más importantes de nuestra población es la educación. Como parte de nuestra campaña país para la promoción de exportaciones y la atracción de inversión hemos acertado en promover el capital humano que sobresale de muchos países.
Gary Becker, premio Nobel de Economía se refiere al tema de la siguiente manera: “Tradicionalmente, los activos de una organización se han basado en un solo factor: el financiero o económico; sin embargo, estos elementos no suponen ya una ventaja competitiva para las mismas, como tampoco es la tecnología. En este entorno las personas se convierten en el principal activo y gestionarlas ya no es una opción; sino un requisito indispensable de esta nueva era. Es así que, el valor de una organización ya no reside en sus bienes tangibles sino en los conocimientos técnicos y especializados de su personal, en su experiencia, en la propiedad intelectual, la fidelidad de los clientes, en resumen en lo que se ha venido a llamar conocimiento”.
Si usted es parte de ese grupo privilegiado que tiene una educación también tiene la responsabilidad de analizar más allá toda información que recibe antes de escribir, postear, comentar o criticar y especialmente afirmar. Parte de las razones por las cuales hemos caído en la mediocridad es que nos dejamos llevar por la información inmediata; ya sea en redes sociales, medios de comunicación masivos o peor, los chismes. Nos hemos vuelto “superficiales”, faltos de análisis y pensamiento. Tomamos partido fácilmente, y sin tener claros los hechos, despellejamos a cualquiera asumiendo una “verdad” de algunos pocos como nuestra. ¡GRAVE!
¿Cree usted que todo lo que está en Facebook es cierto? ¿Estarán algunos medios de comunicación cumpliendo con su deber de investigar, cotejar y de objetividad a la hora de dar la noticia?
La responsabilidad de leer, analizar desde la forma en que es planteada y redactada la información, de la intencionalidad de vender o manipular, de revisar los objetivos o propósitos ocultos en la misma es importante antes de caer en el juego de promover “palabras” que destruyen a una institución o persona, convirtiéndose en cómplices e instrumentos de destrucción, sin medir las consecuencias en la vida de otros y la suya es peligroso. Tengamos cuidado en no ser convertidos en “mulas” de la información.
Schapelle Leigh Corby es una mujer que fue condenada el 27 de mayo de 2005 a 20 años de prisión por tráfico de 4,2 kg de drogas en Indonesia. Desde el arresto, Corby sostuvo públicamente que las drogas fueron puestas en el bolso de su guardaespaldas sin que ella lo supiera. Imagínense qué pasaría si hubiera una legislación en contra de las mulas de la información. ¡Por suerte no la hay, por que más de uno estaría preso!

Mónica Araya E.