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Un fenómeno en proceso de evolución que impacta la vida familiar pero también la economía


Mujeres: menos ocio y más trabajo

Las mujeres en este país dedican en promedio casi 80 horas semanales al trabajo y los quehaceres domésticos, mientras que los hombres emplean solo 65 en esas tareas, de acuerdo con datos del INEC y del Idespo publicados ayer por este medio.
Es claro que quizás algunos de los lectores de ambos sexos pueden no sentirse demasiado identificados con estas cifras porque las mismas son promedios y, por tanto, existen los casos en que las cosas suceden de modo diferente, aunque sean minoría.
Sin embargo, hay otro dato sumamente interesante y es el que indica que aunque la mujer tenga menos tiempo libre, es la que dedica más horas a estudiar para mejorar su formación.
Esto es el reflejo de una sociedad como la costarricense, aún en situación de evolución hacia lo que probablemente serán los hábitos y formas de vida durante el presente siglo, una vez que la mujer está ya incorporada a la vida laboral y a una independencia económica que en otra época no tuvo.
Como se sabe este tipo de fenómenos impactan de diversas formas a las sociedades, entre ellas a la economía, especialmente en lo que al consumo se refiere.
Aunque ahora, al igual que lo han hecho siempre los hombres, las mujeres paguen con sus propios ingresos muchas de las cosas que consumen, el que sean ellas quienes aún dedican más horas a labores del hogar significa que probablemente sean quienes mantienen la mayoría de las decisiones sobre las compras domésticas que constituyen el consumo familiar.
Por otro lado, el hecho de que ellas estén utilizando más tiempo para el estudio (para prepararse y ganar mejor aunque en esto aún no alcanzan igualdad), a pesar de su fuerte jornada laboral fuera y dentro del hogar, debería indicar que en algún momento los varones las igualen en lo que a tiempo dedicado a las tareas domésticas se refiere y al cuidado mismo de los hijos.
Si esto sucediera, podría marcar un nuevo cambio en ciertos hábitos de consumo. ¿Podrían los hombres modificar de alguna forma la composición del consumo hogareño? O descubrirían ellos simplemente que las elecciones femeninas se basan en una experiencia que es mejor aprovechar.
En todo caso, ese es el fascinante campo de trabajo de quienes se encargan de hacer los estudios del mercado, de los cambios y tendencias y de crear las estrategias de promoción de productos y de ventas de acuerdo con ellas.
 

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