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Añadir mujeres a los puestos gerenciales, así como aprovechar los talentos que ambos géneros pueden ofrecer, es la fórmula clave para tener una organización exitosa.
En Estados Unidos, las compañías que tienen más personal femenino, registran un rendimiento un 53% mejor que aquellas con menos mujeres, según el índice de la revista Fortune 500.
Implementar el liderazgo colaborativo es una opción para estimular los puestos femeninos.
“Este tipo de liderazgo es la capacidad de un equipo de personas para organizarse en una dinámica de trabajo que le permita alcanzar objetivos determinados”, dijo Alexandra Kissling, presidenta de Voces Vitales.
Así se aprovechan las mejores competencias que genera un equipo diverso y lograr obtener resultados eficientes, eficaces y más productivos.
“En algunos casos las mujeres son más analíticas, disciplinadas y ordenadas, pero los hombres lo complementan con el pragmatismo, la rapidez y la practicidad en la toma de decisiones primordiales”, dijo Ana Isabel Garita, del Departamento de Políticas Públicas del Instituto Nacional de la Mujer.
Tener una junta directiva balanceada permite una sinergia entre ambos sexos, con un enfoque de inclusión, colaboración e integración.
En un equipo gerencial inicialmente compuesto solo por hombres, las mujeres gerentes frecuentemente contribuyen con una visión diferente, la cual, si es valorizada, contribuirá en la generación de innovación y mejores resultados.
“Se dice que la mujer tiene un estilo de liderar que busca la construcción de relaciones y de colaboración, lo cual también puede añadir un buen balance a un equipo”, dijo Margaret Grigsby, coach empresarial y analista de temas de género.
Sin embargo, aún existe una brecha entre la cantidad de mujeres en la fuerza laboral y las que están en puestos gerenciales.
Solo el 25% del total de las colaboradoras de una organización ocupa puestos de liderazgo.
Tal es así que el 30% de las mujeres millennials opina que no existe un apoyo para crecer dentro de las empresas, ni del área de recursos humanos ni de los jefes.
Colocar a mujeres en puestos de liderazgo no es únicamente un imperativo ético, puesto que a través de la paridad femenina se logra la diversidad de pensamiento y una mejor toma de decisiones dentro de las organizaciones, agregó el estudio.
A las mujeres, en igualdad de condiciones laborales, se les paga un 37% menos que a los hombres, revela el Fondo Monetario Internacional.
“Las mujeres no están buscando favores, sino igualdad de condiciones, desean guías que prediquen con el ejemplo y que asuman la responsabilidad de crear una cultura de inclusión consciente”, dijo Ana Gabriela Chaverri, gerente de Costa Rica de ManpowerGroup.


 



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