Mujeres con altos niveles de testosterona tienen ventaja
La sudafricana Caster Semenya ganó los 800 metros planos en el Mundial de Atletismo de Berlín en 2009 y el oro en la misma categoría en los Juegos Olímpicos en Río 2016. Archivo/La República
Enviar

Hace unos diez años, el Comité Olímpico Internacional y la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) intentaron eliminar a las mujeres hiperandrógenas de la competición: mujeres que, de forma natural, producían elevados niveles de testosterona, como la sudafricana Caster Semenya.

Una corredora que pulverizaba tiempos en 2009 y que ganó la medalla de oro en los 800 metros en los últimos Juegos de Río.

Se cree que Semenya, de características intersexuales, presenta particularidades de ambos sexos, lleva compitiendo desde 2011 bajo una terapia hormonal para ajustarse a las normas de la IAAF.

Hace dos años intentaron lo mismo con la velocista india Dutee Chand. En este último caso, Chand fue conducida sin avisar a “una prueba de género”, un eufemismo en el que no solo palpan y examinan los órganos sexuales, sino que hasta miden el desarrollo del vello púbico o de los senos en una escala del uno al cinco.

Chand fue expuesta ante el juicio público, perdió su plaza en los Juegos de la Commonwealth, y se le dijo que jamás podría volver a competir como mujer.

La diferencia es que Chand sí recibió apoyo. Asistencia legal que recurrió la norma destinada a apartar a estas personas de la competición u obligarlas a competir como hombres.

El comité de apelación dio dos años a la IAAF para que presentase pruebas de que la medida no es discriminatoria y que la testosterona realmente otorga una ventaja competitiva. Había de plazo hasta julio de 2017 y esta semana se entregó el estudio.

No es ninguna sorpresa, pero la IAAF presentó el estudio en el que midieron los niveles de testosterona de más de 1.330 atletas entre 2011 y 2013.

Los niveles elevados otorgan una ventaja competitiva de entre el 1,8% en los 800 metros, en la prueba de Semenya, hasta el 4,5% en el lanzamiento de martillo respecto a las atletas con niveles más bajos. También favorece un 2,7% en los 400 metros, el 2,8% en vallas y un 2,9% en salto con pértiga.

Y esos niveles son los admitidos por la normativa internacional, supuestamente por debajo de los que presentan de forma natural Semenya o Chand.

El problema es doble. Por un lado, el dopaje: más de la mitad de todas las atletas suspendidas por dopaje lo son por el uso ilegal de testosterona. De ahí nace la norma. Por otro, el miedo a que las competiciones se llenen de atletas intersexuales, personas nacidas con características sexuales distintas, que pueden suponer uno de cada 5 mil nacimientos, en la estimación más conservadora.

Es decir, el COI y la IAAF tendrían la potestad de decidir quién es mujer y quién no.

Al contrario de lo que pasa en atletas femeninas, los hombres con mayores concentraciones de testosterona no superaron a aquellos con concentraciones más bajas en ninguna de las disciplinas”, publicaron los doctores Stéphane Bermon y Pierre-Yves Garnier en el British Medical Journal.

Ver comentarios