Mujer con sueños de altura
A lo largo de la blanca inmensidad de las montañas, Gineth Soto ha ido escribiendo la historia de sus sueños. CORTESÍA GINETH SOTO/LA REPÚBLICA
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Mujer con sueños de altura

Sacrificó el tener una familia por alcanzar sus metas en las cimas del mundo

Cuando el pasado viernes 28 de febrero, la Federación Costarricense de Deportes de Montaña otorgó el Premio Nacional de Montañismo 2013, a Gineth Soto, hizo justicia en reconocer a una mujer que lo ha sacrificado todo por alcanzar sus sueños, los cuales yacen posados en las cimas más altas del mundo.
Esta costarricense, que reside y trabaja limpiando casas en Estados Unidos, ha logrado su realización personal con el sudor de su esfuerzo y en la mayoría de los

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casos, los ahorros de su vida.
“Lo que he hecho cuesta mucho, y si sos mujer el doble”, expresa Soto, quien considera como muy gratificante el premio que le dieron y que con su aporte ha ayudado a abrir el camino para el alpinismo costarricense.
Fue cuando subía sus primeras montañas en Estados Unidos, allá por los inicios 2000, cuando un guía le mencionó el Monte Aconcagua, en Argentina y le habló de las siete cumbres más altas de todos los continentes.
“Ya cuando eso yo pensaba en el Monte Everest (la cima más alta del mundo) y entonces investigué y me enamoré de un sueño que incluía, además del Everest, otras seis cimas desafiantes y que significaba viajar por el mundo conociendo culturas diferentes, peligros, lugares remotos, aventuras y también colaborar en poner el nombre de Costa Rica, literalmente, en lo más alto”.
Gineth realizó toda clase de sacrificios laborales y económicos para meterse en una empresa en la que fácilmente ha gastado de $150 mil a $200 mil, ya que solo fue patrocinada, en todos los casos con la mitad de los gastos, para Everest, en 2008 por el Banco Nacional; en 2011 por BAC San José, Tribú y Capris, y en 2013 de nuevo el Nacional, para su escalada al Vinson Massif en la Antártida.
Soto sonríe cuando nos dice que tantas anécdotas llenarían libros y que en conjunto arman el rompecabezas de su vida; sabe que entre otras cosas sacrificó su sagrado derecho a la maternidad pero no se arrepiente.
“¿Sacrificio?, no, cuando uno decide hacer algo por su gusto no es un sacrificio. Yo sabía que tenía que tomar una decisión; formar una familia o mi reto, escogí y asumí las consecuencias de mi decisión, y no me arrepiento”.
Soto, originaria de Miramar de Puntarenas, se siente orgullosa de sí misma, porque sabe que las siete cimas solo 350 personas las han conquistado y de estas solo 50 mujeres, y que de los 6.871 escaladores que han tocado la cima del Monte Everest, solo 210 fueron mujeres. A ella le queda ese reto, tras dos intentos el tercero, en 2015, debe ser la vencida y aunque no tiene patrocinio se prepara para luchar nuevamente y enfrentar al gigante del Himalaya, que la espera desafiante porque sabe que en esa pequeña tica yace un corazón valiente.
“Acabo de cumplir 40 años de edad, en diciembre pasado; muchas mujeres escalan con sus compañeros, yo en la alta montaña lo he hecho sola; he enfrentado machismo y todos los riesgos de cuando viajás a zonas desconocidas, donde no sabés lo que vas a encontrar, aventuras y desafíos”.
Para 2015 Gineth, si conquista el Everest, también podría completar otro de sus retos, que ese sí realiza con su esposo estadounidense Michael Buturla, como lo es el de las 58 cimas en Colorado, de las cuales ha subido ya 50, en agosto de este año harán cinco más y cuando regrese del Everest esperan completarlas.
“Vamos a ver qué nos depara el destino. Me anima el apoyo de muchísimos costarricenses a través de las redes sociales que me han hecho millonaria en bendiciones” y sobre su futuro responde con seguridad: “¿Retiro?, No, no, no lo creo, por lo menos no lo veo ahora ni durante unos diez años más en mi futuro. Muchas más cumbres vienen de camino eso ténganlo por seguro”.

 

 

Luis Rojas
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@La_Republica

 

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