Mucho cerebro desaprovechado
Enviar

No debería ser la intención de competir lo que nos mueva a mirar hacia el vecino del sur, sino la posibilidad de que ambas naciones se complementen y colaboren para desarrollar, cada una, su propio proyecto

Mucho cerebro desaprovechado

El importante crecimiento del vecino Panamá en los últimos años, especialmente en infraestructura para desarrollar el modelo país que el Gobierno se ha propuesto, llama la atención de muchos costarricenses y se comenta bastante sobre el tema puesto que, justamente, es en infraestructura donde nosotros estamos rezagados.
Es en otros factores relacionados con el desarrollo humano, como por ejemplo la educación, donde Costa Rica lleva ventaja y Panamá se encuentra retrasado. Pero a esto hay que agregar que este factor y el de la cobertura en salud, que produjeron un importante capital humano en nuestro país, no han sido aprovechados para tomarlos como base, potenciarlos, y fundamentar en ello un desarrollo que beneficie a todos los sectores de la población, como debería ser.
Nuestro desarrollo pareciera ir más bien sobre la base de impulsos aislados a ciertos aspectos de la economía que, si bien pueden favorecer temporalmente a algunos sectores, no poseen la consistencia de un proyecto país que garantice su articulación con el resto y permita aumento general de la productividad y competitividad, mejoras permanentes en los niveles de igualdad y equidad, mantenimiento de las mejores condiciones del capital humano y por ende, sostenibilidad.

Esta falta de proyecto país integral, capaz de aprovechar nuestra ventaja en capital humano, a lo que deben agregarse los recursos naturales, genera permanente disconformidad en la población, que no constituye por ello un conjunto unido tras un proyecto común.
Esta situación, generadora de múltiples males relacionados, torna pesada y lenta la maquinaria gubernamental que intenta gerenciar desgastándose contra marea a falta de poder dirigir un plan integrador y consensuado con los diferentes sectores de la sociedad costarricense.
No debería ser la intención de competir lo que nos mueva a mirar hacia el vecino del sur, sino la posibilidad de que ambas naciones se complementaran y colaboraran para desarrollar, cada una, sus propios proyectos, que no tienen por qué ser iguales o parecidos. De hecho, en la realidad de ambas economías esto ocurre, pero sin apoyarse en un claro proyecto país por parte de Costa Rica, basado en su mayor riqueza: su capital humano y sus recursos naturales.




Ver comentarios