Ennio Rodríguez

Ennio Rodríguez

Enviar
Martes 13 Febrero, 2018

Mucho más que elecciones

La opinión consultiva de la CIDH no solo polarizó los resultados electorales, tuvo consecuencias más profundas. A juzgar por la virulencia en las redes sociales, parece estarse desatando una guerra cultural. Estas guerras son tremendamente desgastantes para cualquier sociedad. Se originan en posiciones antagónicas en cuanto a creencias contrapuestas. Los defensores de cada postura se atrincheran en posiciones conservadoras, por un lado, y liberales por otro, para descalificarse mutuamente. Esperamos que los líderes políticos no exacerben los conflictos, sino que, por el contrario, ayuden a su disminución.


Polvorín social

Quienes, en general promueven los derechos humanos, recomiendan trabajar mediante la persuasión. En muchos países se ha demostrado que la imposición externa frecuentemente no funciona. Esa fue, precisamente, la estrategia seguida por el gobierno al realizar la consulta ante la CIDH, la cual logró el objetivo de clasificar al PAC para la segunda ronda, pero también su resultado, si continúa la guerra cultural, será un rechazo a la discusión racional de estos temas. La opinión de la CIDH cayó en un ambiente ya enrarecido por el contenido de las guías de educación sexual.

Por otro lado, la consulta catapultó al Partido Restauración Nacional al primer lugar de la primera ronda electoral. Actuó como elemento catalítico en una sociedad fracturada. Si se observan los cantones donde triunfó Fabricio Alvarado, estos son predominantemente fuera de la GAM, con los menores índices de desarrollo humano, mayores concentraciones de hogares en condición de pobreza, menores niveles educativos y mayores niveles de desempleo. Es decir, el elemento catalítico de la decisión de la CIDH prendió en lugares con una condición estructural de desventaja; donde los beneficios de la distribución de los frutos del desarrollo económico y de las políticas públicas es desigual en relación con la GAM. En Puntarenas o Limón, por ejemplo, no se ubican zonas francas por la falta de inversión en infraestructura y en destrezas y habilidades de la fuerza laboral. En contraste, en la GAM se concentran las economías de aglomeración, como resultado económico planeado por nadie y de la concentración de la inversión y gasto público.


Un voto contra las elites

La presente revolución industrial y la explosión de las posibilidades de consumo se concentran en quienes tienen las nuevas destrezas y alta educación académica o técnica en demanda por los mercados más dinámicos o la fuerza política para beneficiarse desproporcionadamente de las decisiones públicas. Una parte importante de nuestra sociedad no está participando de los beneficios de la nueva economía. Esos grupos sociales votaron por Restauración Nacional. El voto PAC es un voto de la GAM, donde predominan las clases medias liberales y privilegiadas.

La acción externa de la CIDH para promover derechos humanos liberales no aceptados por la mayoría de los costarricenses (el matrimonio igualitario) movilizó el voto hacia Fabricio Alvarado al volver los ojos de los votantes fuera de la GAM, hacia los valores tradicionales y hacia los políticos que más claramente los encarnaban. Pero el trasfondo estructural de este voto, descubierto catalíticamente por la opinión de la CIDH, fue el mirar hacia los pastores y religiosos que históricamente les han transmitido un mensaje de dignidad, esperanza y solidaridad en medio del infortunio económico y social en que vive gran parte de la sociedad costarricense.

La elección de 2018 ha empoderado a los que menos se han beneficiado por la fragmentación económica y social, y ha generado una revolución de expectativas al depositar la confianza en los líderes religiosos siempre presentes en sus comunidades, quienes conocen sus infortunios y, por lo tanto, esperan, responderán a sus necesidades. El reto que tiene el Partido Restauración Nacional, con su amplia fracción legislativa y con muchas posibilidades de liderar el Ejecutivo, es mayúsculo. En caso de ganar la segunda ronda, su desafío será transformar las condiciones de vida en los cantones más desfavorecidos, adicional a los retos de lograr una solución al déficit fiscal, recuperar la credibilidad internacional y enfrentar la crisis creciente de seguridad ciudadana, entre otros.