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Morales rechaza dialogar con opositores

Conflicto en Bolivia está marcado por el enfrentamiento entre el proyecto constitucional del gobierno y el proceso autonómico

La Paz
EFE

El Gobierno de Bolivia rechazó ayer el diálogo propuesto por los prefectos opositores de la “media luna”, que avanzan en su “rebelión” contra el presidente Evo Morales, al rechazar el referendo revocatorio de agosto y plantear incluso el adelanto de elecciones generales.
La compleja crisis boliviana parece transitar hacia un camino “suicida”, en palabras de analistas consultados ayer por Efe, después de que cinco gobernadores de la oposición anunciaran que no se someterán al revocatorio so
bre sus mandatos, el mandatario y el vicepresidente.
El “órdago” de estos gobernadores “rebeldes” se completa con la propuesta de adelantar las elecciones generales (previstas hasta finales de 2010), si el jefe de Estado no acepta abrir una nueva mesa de diálogo para intentar la “reconciliación nacional”.
Precisamente, el Gobierno de Morales descartó ayer el diálogo con los prefectos opositores de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija (las regiones del este y sur de Bolivia que integran la llamada “media luna”), y Cochabamba (centro).
El Ejecutivo amenazó con llevarles a juicio por “golpistas”, al no acatar la ley del revocatorio, y el propio Morales los acusó ayer de “tener miedo al pueblo” y de rechazar el referendo porque “quieren seguir robando”.
“Cuando revoquen su mandato, algunos prefectos ya van a dejar de seguir robando”, dijo en un discurso en La Paz, durante la celebración del 182 aniversario de la Policía Nacional.
El gobernante dijo disponer de “informes e investigaciones” que constatan que “algunos prefectos en algunos departamentos es impresionante cómo se roban la plata del pueblo boliviano”.
El conflicto político de Bolivia está marcado desde hace meses por el enfrentamiento entre el proyecto constitucional de Morales y el proceso autonómico impulsado por los dirigentes de la “media luna”, al margen de las autoridades nacionales.
Tarija completó el pasado domingo el ciclo de referendos también celebrados en Santa Cruz, Beni y Pando, para aprobar unos estatutos de autonomía que el Gobierno no reconoce, al considerarlos inconstitucionales y por alentar la división del país.
En medio de esta serie de consultas, el Senado de Bolivia (controlado por la conservadora y opositora alianza P
odemos) “resucitó” por sorpresa en mayo un proyecto de ley que Morales había presentado en diciembre para celebrar un referendo revocatorio y que había permanecido paralizado varios meses en la cámara alta.
Esta decisión causó malestar entre los prefectos opositores, que han cuestionado a Podemos por haber apoyado la convocatoria sin consultarles y con el mismo texto que presentó el presidente.
Para los gobernadores, la ley les puede perjudicar por la forma en que están redactadas las preguntas y por los porcentajes exigidos para ser ratificados.
Analistas consultados ayer por Efe coincidieron en que el rechazo de los prefectos al revocatorio constituye una “provocación” al Gobierno, pero también demuestra que son ellos quienes tienen la iniciativa política en Bolivia.
Una de las dudas que se plantean en esta situación es cómo van a oponerse los prefectos al revocatorio y cómo el Gobierno lo va a llevar a cabo.
Según el analista Carlos Cordero, los gobernadores incurrirían en un “franco desacato” y en “desobediencia civil”, si tratan de impedir que sus cortes electorales departamentales apoyen a la nacional en el proceso o presionan a la población para que no participen en la consulta.
Otro experto, Jorge Lazarte, considera que las autoridades nacionales y regionales deben parar “este camino de suicidio colectivo” y apeló a la “presión internacional” y a la participación “activa” de “terceros” para cambiar el rumbo de Bolivia.
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