Morales agudiza la tensión con EE.UU.
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Mandatario boliviano expulsó a diplomático estadounidense
Morales agudiza la tensión con EE.UU.

Francisco Martínez es acusado de actuar como contacto de grupos opositores

La Paz
EFE

Las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos alcanzaron ayer un nuevo punto crítico al anunciar el presidente boliviano, Evo Morales, la expulsión de otro diplomático estadounidense bajo la acusación de conspirar contra su Gobierno.
Morales declaró ayer persona “non grata” al secretario segundo de la embajada estadounidense, Francisco Martínez, por actuar, dijo, como “contacto” de los grupos opositores que intentaron el año pasado un “golpe de Estado civil”, según el Gobierno boliviano.

El anuncio se produce seis meses después de la expulsión del embajador de Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg, al que Morales acusó igualmente de conspirar contra él, apoyando a sus rivales políticos.
Como entonces, Washington rechazó ayer las acusaciones de Morales y tildó de “injustificada” su decisión, que además “contradice las declaraciones recientes del Gobierno de Bolivia que expresaban su deseo de mejorar las relaciones bilaterales”, dijo a Efe Andy Laine, un portavoz del Departamento de Estado.
El nombre de Francisco Martínez fue mencionado por Morales el 26 de febrero, cuando denunció que la CIA tenía agentes infiltrados en la petrolera estatal YPFB, envuelta en un escándalo de corrupción que ha provocado el encarcelamiento de su presidente, un líder oficialista muy cercano al mandatario.
En ese momento, el jefe de Estado de Bolivia pidió explicaciones a la embajada de Estados Unidos sobre la identidad y contactos de este funcionario estadounidense de origen mexicano.
Alfredo Rada, ministro de Interior, sostuvo días después que Martínez se reunía con Rodrigo Carrasco, ex capitán de la policía boliviana actualmente acusado de espiar para la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) y de montar una red de corrupción en YPFB.
Ayer Morales insistió en que, tras “profundas investigaciones”, su Gobierno ha podido saber que el diplomático no solo tenía relación “permanente” con sus opositores, sino que contactaba con ex agentes del Centro de Operaciones Especiales de la Policía boliviana.
Por este motivo, encomendó a su canciller, David Choquehuanca, comunicar a la embajada de Estados Unidos su decisión de represaliar a Martínez en aras de “la dignidad de los bolivianos y para acabar con la corrupción externa”.
Las relaciones entre ambos países se han caracterizado por la tensión permanente durante el Gobierno de Morales, que se define como “anti-imperialista”, si bien se agravaron en septiembre de 2008 con la expulsión del embajador Goldberg.
En esas fechas, Morales decidió también prohibir las actividades de la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos, en Bolivia.
En respuesta, Washington también declaró persona non grata al embajador boliviano Gustavo Guzmán y suspendió a Bolivia los beneficios arancelarios que concede a los países andinos por sus esfuerzos contra el narcotráfico.
Con la llegada de Barack Obama a la Presidencia de Estados Unidos, tanto Morales como los miembros de su Gobierno expresaron su deseo de poder mejorar las relaciones bilaterales con la nueva Administración.
El mandatario boliviano se ha mostrado incluso confiado en poder negociar con el nuevo jefe de la Casa Blanca el asunto de la supresión de los beneficios arancelarios del programa llamado ATPDEA, retirados, a su juicio, por una “venganza política” de George W. Bush.
Pese a los buenos deseos, las críticas del Gobierno boliviano a Estados Unidos se han intensificado últimamente por asuntos como el informe anual sobre drogas de Washington, que cuestiona la política del país andino sobre los cultivos de coca, o las supuestas actividades de la CIA en su país.


Defensa regional

Los Gobiernos suramericanos asumieron ayer el compromiso “histórico” de coordinar sus planes de defensa mediante la puesta en marcha de un organismo de diálogo y cooperación política, subrayaron a Efe representantes de varios países de la región.
La creación del Consejo de Defensa Suramericano (CDS), que se reúne hasta hoy en Santiago y en el que están representados los doce integrantes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), marca un “hito histórico” en las relaciones entre los países de la zona, destacó el ministro chileno, José Goñi.
El anfitrión de la reunión que definirá el plan de acción de este organismo para los próximos cuatro años, dijo a Efe que la creación del CDS es la decisión más importante adoptada hasta ahora por la Unasur, junto con la cumbre presidencial convocada de urgencia en septiembre pasado para analizar los graves acontecimientos en Bolivia.
El Consejo de Defensa Suramericano no será una alianza militar clásica, como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ni organizará un Ejército propio ni se inmiscuirá en las decisiones de compra de armas que tome cada país.
Y según los delegados, que este lunes trabajaron en la declaración que mañana firmarán los ministros de Defensa, tampoco supone un desafío a los grandes bloques militares que, como Estados Unidos y Rusia, tienen la mirada puesta en lo que sucede en la región.
La principal aspiración de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Guayana, Surinam, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela es fortalecer la confianza mutua mediante la integración, el diálogo y la cooperación en materia de defensa.

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