Molinos de viento hablan y cosechas crecen
Los sensores de los molinos de viento ubicados en plantaciones informan sobre su estado y esto ayuda a prevenir situaciones irregulares, ayudando a aumentar la producción.Bloomberg/La Republica
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Molinos de viento hablan y cosechas crecen

En la granja Top Crop de Dwight, Illinois, 200 turbinas se yerguen sobre un mar de plantas de maíz y soja, mientras sus aspas giran lentamente día y noche para generar energía eólica. Se hablan unos a otros sin que los oigan los oídos humanos para estar a tono con la producción de sus vecinos.
Si uno queda rezagado, los sensores informan a una oficina ubicada1.368 kilómetrosen Schenectady, Nueva York, donde el centro de operaciones remotas de General Electric Co. busca la mejor manera de ayudarlo, utilizando datos de los 19 mil molinos de viento.


El seguimiento inteligente de las máquinas ha ayudado a GE a arreglar fallas, limitar los inconvenientes y prevenir miles de cortes.
Las máquinas se comunican cada vez más entre sí y con las personas. Los dispositivos móviles permiten interconectividad de 24 horas. Las computadoras procesan terabytes de datos.
Estas innovaciones han convencido a los economistas, desde Marco Annunziata de GE a Eric Brynjolfsson del Instituto de Tecnología de Massachusetts, de que las condiciones están dadas para una ola de aumentos de productividad que rivalizará con el auge de Internet que comenzó en 1995.
“Soy muy optimista”, dijo Brynjolfsson, profesor de la Escuela Sloan de Administración del MIT en Cambridge. “Cuando veo las tecnologías que están llegando, pronostico que habrá grandes mejoras en la productividad”.
Una mayor productividad sería una buena noticia para Estados Unidos y la economía mundial.
Permitiría tener un crecimiento más veloz sin generar más inflación.
Las compañías podrían pagar mejores salarios a sus trabajadores y a la vez tener más ganancias. Estas serían un tónico para el mercado accionario. El aumento de la recaudación impositiva facilitaría al gobierno estadounidense la reducción del déficit de presupuesto.
Hasta ahora, el aumento de eficiencia proyectado es más un pronóstico que una realidad.
La productividad por hora trabajada en las empresas no agrícolas aumentó 0,3 por ciento en los doce meses que terminaron en junio, la décima parte del aumento promedio de 3 por ciento registrado entre 1995 y 2004, según el Departamento de Trabajo de Washington.
El exiguo aumento apuntala los argumentos de pesimistas de la productividad como Robert Gordon, profesor de la Universidad del Noroeste en Evanston, Illinois, quien sostiene que la innovación está tambaleando y que EE.UU. se encamina a un período prolongado de casi estancamiento.
El presidente de la Reserva Federal Ben S. Bernanke cuestionó esa opinión en un discurso del 18 de mayo en Great Barrington, Massachusetts, ante graduados de Bard College.
“Los pesimistas quizá hayan prestado poca atención a la potencia de las fuerzas económicas y sociales subyacentes que generan innovación en el mundo moderno”, señaló Bernanke. “La cantidad de científicos e ingenieros capacitados aumenta rápidamente, como también los recursos para la investigación que brindan las universidades, los gobiernos y el sector privado”.

Bloomberg


 


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