Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 16 Abril, 2014

Debería eliminarse o drásticamente cambiarse el cuello de botella que se llama la Dirección de Regulación de Productos de Interés Sanitario


Ministerio encarece medicamentos

Si usted es uno de los miles de costarricenses que padecen de un problema crónico que requiere el consumo de un medicamento todos los días de su vida, es probable que esté pagando de un 10% a un 15% más de lo que debería ser su precio por las trabas existentes en un departamento del Ministerio de Salud.
Ahora que tendrá el país el “Gobierno del cambio”, debería tener esperanza que pudiera eliminarse o drásticamente cambiarse el cuello de botella que se llama la Dirección de Regulación de Productos de Interés Sanitario (DRPIS).
¿Ha experimentado una situación donde su médico le receta un producto específico y que lo toma por un año o más y, de repente, desaparece del mercado?
Es la DRPIS la responsable de la situación que le obliga a regresar al médico para obtener una receta por otro producto similar.
El DRPIS otorga licencia para vender un medicamento por un tiempo limitado y después obliga al productor a solicitar una renovación. El proceso de la renovación dura en promedio diez meses, si todo está en orden. En muchos casos dura más, porque los “técnicos” que laboran en este ente burocrático, encuentran cosas pequeñas para rechazar la solicitud.
Es posible que nieguen la licencia por factores que no tienen nada que ver con la calidad del medicamento.
La DRPIS existe para examinar el contenido químico del producto y asegurar que es lo que dice el envase y que no ponga en peligro la salud de los que lo consumen.
En la práctica pueden rechazar una renovación —recuerde que ya ha estado en el mercado por un buen tiempo— porque encuentran un problema con el empaque, el color del medicamento o cualquier otro aspecto que se les antoje.
Es tal el problema tramitológico con esta institución que se tuvo que crear una profesión tica, única en el mundo, que está organizada en una Asociación Costarricense de Registradores Sanitarios (ASOCORES). Estos registradores se dedican a servir como enlace entre las casas farmacéuticas y la DRPIS. La necesidad de contratar a un “registrador sanitario” es parte del porcentaje adicional que cuesta un medicamento que se vende en el país.
Los laboratorios no quieren traer a Costa Rica todos los medicamentos que producen y ofrecen en otros mercados; es tan engorrosa la tramitología que tienen que limitarse en lo que ponen a la orden a los médicos y sus pacientes.
En lo personal tengo que usar un tipo de gotas para un ojo que ha sufrido ciertos daños. Las mejores gotas para mi padecimiento no se ofrecen en el mercado local, ni las tiene la Caja Costarricense de Seguro Social. Estuvieron a la venta, pero llevan dos años pasando por la renovación en la DRPIS. He logrado obtenerlas en Panamá o Guatemala, pero es difícil. Me pregunto lo que hacen los que tienen el mismo problema mío pero sin la capacidad de importar el medicamento privadamente.
¡Qué bueno que viene “el cambio” en este Ministerio igual que en otros!

Carlos Denton
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