Michelle regulará comidas rápidas
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Michelle regulará comidas rápidas

Quince meses después de trasladarse a una ciudad, una casa y una función nuevas, Michelle Obama define su rol como primera dama abordando el mercado de $600 mil millones que constituyen los sectores de alimentos y bebidas con el objetivo de poner fin a la obesidad infantil en el transcurso de una generación.
Su presión para que las empresas fabriquen productos más saludables, coloquen etiquetas más fáciles de leer y limiten la comercialización de alimentos no saludables para los niños está dando resultado. Un mes después de iniciar su campaña, PepsiCo Inc., la segunda empresa de alimentos y bebidas más grande del mundo, se comprometió a dejar de vender refrescos con azúcar en las escuelas para 2012. Kraft Foods Inc., que fabrica las galletas Oreo y los productos en base a carne Oscar Mayer, anunció que reduciría aun más el contenido de sodio de los alimentos que produce.

La primera dama integra un “movimiento para modificar lo que vende el sector de alimentos”, dijo David Kessler, que fue comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por las siglas en inglés) desde 1990 hasta 1997. “Pone el tema en el candelero como muy pocas personas pueden hacerlo”.
Michelle Obama, que tiene 46 años, también desempeña algunas de las responsabilidades más tradicionales de las primeras damas. El martes dio comienzo a su primer viaje internacional que la tiene como protagonista al hacer una visita imprevista a Haití, país devastado en enero por un terremoto. Desde ahí viajó a Ciudad de México, donde habló con estudiantes y se reunió con la primera dama Margarita Zavala de Calderón.
En los Estados Unidos, sus esfuerzos por cambiar la forma en que comen los niños han concitado mucha atención. La American Beverage Association se sumó a la campaña de la primera dama con un aviso nacional que promueve el compromiso del sector en lo relativo a reducir un 88% las calorías de las bebidas en las escuelas.
Los anuncios de las compañías se realizaron luego de una reunión que tuvo lugar el 16 de marzo en Washington, en la cual Michelle Obama dijo a los miembros de la Grocery Manufacturers Association -que incluye a PepsiCo, de Purchase, Nueva York, y a Kraft, de Northfield, Illinois- que hicieran “un avance más rápido y amplio” para que sus productos fueran más saludables.
La primera dama ha “acelerado nuestra concentración en el tema”, dijo Rhonda Jordan, directora de los sectores salud y bienestar de Kraft, en una entrevista.
“Hace mucho que proponemos que las escuelas contribuyan lo más posible a impulsar la salud de los alumnos”, dijo Michelle Naughton, una portavoz de PepsiCo, en un comunicado.
Otro indicio de que las empresas están prestando atención al tema es que Coca-Cola Co., Dr. Pepper Snapple Group, PepsiCo, Nestlé Waters North America y Sunny Delight se han comprometido a colocar información sobre calorías en el frente de sus productos. Por otra parte, el personal de Michelle Obama trabaja con la FDA en el diseño de etiquetas de alimentos más claras.
Carol Tucker-Foreman, investigadora de política alimentaria de la organización de defensa del consumidor Consumer Federation of America, que tiene sede en Washington, dijo que los esfuerzos de las empresas no van a ser suficientes para alcanzar el objetivo de Michelle Obama de poner fin a la obesidad.
“Los productores de alimentos pueden reducir las calorías de sus productos, pero les resulta muy difícil decir ‘coman menos’”, dijo.
Al abordar a las empresas, Michelle Obama ha buscado un perfil más alto que el de su inmediata predecesora, Laura Bush, que se concentró en la alfabetización. Si bien se la caricaturizó como una radical durante la campaña presidencial de 2008, Michelle Obama ha desafiado las predicciones de que desempeñaría un papel tan polarizador como Hillary Clinton, a la que se criticó por su papel en el diseño de un frustrado plan de salud.


Washington D.C

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