María Luisa Avila

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Jueves 22 Diciembre, 2011


Tricotomía
Mi personaje del año

Mi personaje del año 2011 no es un político, un científico o un deportista, aunque puede serlo en el futuro si se lo propone. Mi personaje se llama Romario y es un joven oriundo de Cuesta de Pájaros, Puntarenas, a quien conocí cuando tenía tan solo cinco años de vida y una infección por meningococo, que puso en peligro su vida y que le costó ambas piernas, lo llevó al Servicio de Infectología del Hospital de Niños. Romario ha sido un luchador, un valiente que no se ha dejado vencer por la adversidad, nos ha enseñado que el que persevera alcanza y que nada es capaz de vencer a su espíritu inquebrantable. A Romario me unen muchos recuerdos y lazos de afecto, lo recuerdo como un niño sonriente, dando y recibiendo amor. Dando sus primeros pasos con sus prótesis y manejarlas como si fueran sus piernas. A sus seis años pidió una bicicleta de regalo de Navidad, el Dr. Rolando Ulloa y yo, se la fuimos a dejar a su casa, al comprarla pensamos que deberíamos ponerle ruedas de sostén, sin embargo Romario se montó en su nueva bicicleta y ante nuestro asombro la condujo con gran habilidad y como el mejor. Al verlo tan diestro y sin necesitar nuestra ayuda, optamos por sentarnos a almorzar con sus padres y dejarlo tranquilo, con la seguridad de que nada le iba a ocurrir. El tiempo han pasado, Romario pronto cumplirá 17 años, culminó con éxito su paso por la secundaria y piensa seguir estudiando y preparándose para su vida adulta; a lo mejor estudiar medicina, me contó. Es un joven como todos, amante del fútbol, liguista, divertido, con grandes proyectos, usuario de redes sociales, como estudiante considera que “las matemáticas y la física son dolores de cabeza excelentes”. Pero a la vez Romario no es como todos, ha tenido que enfrentar muchos retos que no son comunes para otros, la falta de sus extremidades no ha sido motivo o excusa para generar consideración especial hacia él, todo lo contrario, ha usado su discapacidad y la fortaleza que su creencia en Dios le da, para ser un ejemplo de superación, de buen ánimo, de excelente humor y para ser un ejemplo de vida y de esfuerzo para muchos que como yo lo queremos y con satisfacción lo hemos visto crecer. Romario, sé que tendrá una vida exitosa, ya que los limites se los impone él mismo y cada reto que enfrenta lo supera.
Como Romario, hay muchos que merecen ser los personajes del año, héroes anónimos que pocos conocen, pero que con su magia nos contagian de entusiasmo, positividad y nos hacen mejores seres humanos, recordándonos que la vida es un don maravilloso y la debemos respetar.
Que el ejemplo de Romario y los demás personajes anónimos del año, iluminen su 2012 y los ayude a cumplir sus metas y sus sueños. Felices fiestas.

María Luisa Avila