Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 16 Mayo, 2016

 Londres, la ciudad más grande de Europa Occidental, siempre supo integrar a los inmigrantes: una cuarta parte de sus habitantes son de origen extranjero y solo un octavo de la población son musulmanes

Mi nombre es Khan

“Mi nombre es Khan” es el título de una película indio-estadounidense que narra las muchas aventuras de un indio musulmán con síndrome de Asperger que emigra a los Estados Unidos y vive feliz hasta que los atentados del 2001 trastocan su vida. Luego de la muerte de su hijo adoptivo a cargo de un grupo de adolescentes enfebrecidos por la islamofobia, la esposa de Khan, de confesión hindú, lo exhorta a que visite al presidente y le diga: “Mi nombre es Khan y no soy terrorista”.
Shah Rukh Khan, el actor que protagoniza el film estrenado en el 2010, comparte el apellido y la fe con su personaje y es una de las máximas figuras de Bollywood. Curiosamente, en agosto del 2009, fue detenido por varias horas en el aeropuerto de Newark, por “portación de nombre” y, por tanto, sospechoso de terrorismo. Fue un incidente diplomático leve aunque incómodo entre Nueva Delhi y Washington.


Hace diez días otro Khan, también musulmán, ha llamado la atención del mundo: el nuevo alcalde de Londres. Sadiq Khan se autodefine londinense, europeo, británico, inglés y creyente de la fe islámica, y así es. Nació, creció y estudió en la capital del Reino Unido, hijo de inmigrantes paquistaníes. Su padre era chofer de bus y su madre costurera. Él y la mayoría de sus siete hermanos estudiaron en la universidad luego de pasar por la escuela pública.
Khan, abogado especialista en Derechos Humanos, ha desarrollado su carrera política en el partido Laborista y fue el primer musulmán admitido en el Privy Council, el Consejo Privado que asesora a la Reina en asuntos de Estado. Como debía jurar lealtad a la monarca le preguntaron sobre qué Biblia quería jurar y él pidió un Corán que, como no tenían en palacio, tuvo que llevar consigo.
La campaña no le resultó fácil a Sadiq Khan. Muchos musulmanes lo consideraron demasiado liberal por haber apoyado la unión entre personas del mismo sexo. Además, su contrincante era su opuesto: el conservador Zac Goldsmith, descendiente de una de las familias más ricas de Inglaterra, estudió en el prestigiosísimo colegio Eton, pero carece de título universitario.
El perfil de Goldsmith tiene ciertas similitudes con el de Donald Trump. Son un par de rubios con malos estilistas que esgrimen argumentos xenofóbicos para combatir a sus rivales. El candidato estadounidense, que aboga por cerrar las fronteras de su país a los musulmanes, afirmó que haría una excepción y permitiría el ingreso del alcalde Khan. Este respondió acusando a Trump de ignorante de la fe islámica.
Londres, la ciudad más grande de Europa Occidental, siempre supo integrar a los inmigrantes: una cuarta parte de sus habitantes son de origen extranjero y solo un octavo de la población son musulmanes. Claramente no fueron los ciudadanos que comparten los orígenes o la fe de Khan, los que le dieron la victoria: fue un 57% de los votantes los que apostaron por el candidato, independientemente del color de su piel, su religión o sus antepasados. Se trata de un triunfo de la tolerancia y la integración sobre la xenofobia y el aislamiento.

Claudia Barrionuevo

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