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Mayor regulación al sistema financiero mundial, sanciones a su incumplimiento y Estados que se ocupen de la adecuada supervisión, permitirán el crecimiento económico en entornos sanos

Mercados bajo la lupa

La necesidad de una reforma al sistema financiero para aplicarle mayor regulación y supervisión es tema del momento.
La comprobación de que dicho sistema en Estados Unidos tuvo actores que abusaron y por avaricia provocaron la crisis que luego se extendió a la economía en general y se globalizó, deja en claro que no puede funcionar sobre la base del libre mercado y pone de relieve la importancia del papel del Estado en todos los países, que ahora deberá ocuparse de controlar a las entidades del sector financiero. El Estado a su vez deberá estar siempre bajo la lupa de la ciudadanía. Un sano equilibrio que no debe descuidarse.
Esto traería abajo los deslumbrantes bonos de banqueros, exigiría un aumento en el capital de las entidades y se eliminarían los conflictos de interés entre calificadoras de riesgo y calificados, entre varias reformas que están en el tapete, según explica un reportaje de este medio ayer.
Costa Rica en general atraviesa la actual crisis sin sufrir mayores problemas en la solidez de las empresas financieras locales porque mantuvo determinada supervisión sobre ellos. Sin embargo, el acceso al crédito se ha complicado y se necesitan políticas apropiadas para que puedan acceder a él sectores como los pequeños agricultores, productores y familias de bajos ingresos.
Pero los acuerdos sobre nuevas regulaciones y controles estatales que se aprueben en reuniones internacionales como la Cumbre del G-20, deberán acompañarse con legislaciones locales que deberían aprobarse ahora que están frescas las causas que provocaron la crisis, porque de lo contrario podría ocurrir que la lección se olvide pronto y dentro de algunos años el problema vuelva a repetirse.
Vivimos una época en que hubo un cambio en la cultura, se modificó y debilitó la ética y se aprecia en forma desmedida el dinero y el éxito sobre otros valores. Revertir esta situación es tarea de toda la sociedad.
Mientras tanto, solo una apropiada legislación que determine las formas de control y las regulaciones y un Estado que se ocupe de su cumplimiento pueden impedir que se vuelva a tropezar en la misma piedra. Esto no significará un obstáculo para el crecimiento económico sino que permitirá que este se dé en un entorno sano.
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