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Mercado cambiario: deben ser públicas las reglas de intervención

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En las últimas semanas se ha vivido un incremento del tipo de cambio sin razones macroeconómicas locales ni externas; y ante esa situación se ha demostrado la incapacidad del Banco Central de intervenir el mercado ante ataques especulativos, a pesar del alto nivel de reservas monetarias internacionales que posee. Esto lleva a una serie de observaciones y reglas que deberían establecerse para intervenir el mercado.
Primero, por qué el Banco Central demoró tanto en tomar decisiones. Según la página web de la entidad, hay una intervención el 29 de enero por alrededor de US$5 millones, y no se vuelve a realizar de nuevo hasta el 24 de febrero, a partir de donde sí participa activamente.
Entre las dos fechas el tipo de cambio de venta de referencia de la entidad varió de ¢511,08 por dólar a ¢540,25 por dólar, por tanto las autoridades monetarias esperaron que el tipo cambio subiera un 5,75% para volver a intervenir. ¿Qué regla de intervención permite que eso suceda? Ya cuando intervino el mercado el daño estaba hecho y los especuladores se habían dado cuenta de que podrían seguir haciendo ganancias sin sanciones de nadie. Asimismo, quedan serias dudas de por qué no ha podido revertir el proceso con la cantidad de reservas que posee el Banco Central. Finalmente, no se entiende cómo si el ente emisor sabe cuáles son los operadores que están presionando el precio —pues administra el sistema— por qué no utiliza la persuasión moral.
Si las reglas fueran expresas, escritas y públicas eso no habría sucedido pues los especuladores sabrían que ante un cambio ya establecido de previo en el precio de la divisa, el ente emisor estaría obligado a intervenir inmediatamente. Este tipo de reglas deben completarse con dos aspectos. El Banco Central cada vez que descubre que se están realizando operaciones por debajo o arriba de la regla establecida debe comunicarse con el operador y llamarle la atención, y estudiar si ese cambio es correcto o no y en caso de no serlo anular inmediatamente la operación. Por otro lado, esto debe ser acompañado de sanciones claras a las instituciones en caso de especular con los precios; las cuales pueden ser verbales, escritas o denuncias a los tribunales de justicia.
Segundo, el 17 de febrero la Junta Directiva del Banco Central emite un comunicado en donde afirma lo que ya han venido diciendo los jerarcas en repetidas ocasiones, que “dada la naturaleza del mercado cambiario costarricense, en donde algunos participantes tienen fuerte poder de mercado, es conveniente para la protección de la población y para el interés público que no se den a conocer todos los detalles de los criterios de intervención”. Sin embargo, cuando los mercados son pequeños y tienden a ser oligopólicos por tener operadores muy grandes, se deben establecer reglas muy claras de cómo deben operar, pues lo que se busca es que actúen con trasparencia y no ejerzan su posición privilegiada. Pero estas reglas deben ser conocidas por todos para no incentivar ese comportamiento. Pero para el Banco Central resulta que menos información es mejor que más información, menos reglas claras es mejor que un esquema bien definido, por lo cual dónde queda la formación trasparente de los precios.
Y por último, es demasiado riesgoso concentrar tanto poder de decisión sobre un grupo de personas tan pequeño, y sobre todo el manejo de una variable tan importante como es el tipo de cambio que tiene efectos enormes sobre una economía pequeña y abierta como la nuestra. Establecer reglas claras permitiría reducir estos riesgos.

Julio César Espinosa
Economista-Investigador ESEUNA
[email protected]

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