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Internacionalización inmobiliaria

La reciente calificación de grado de inversión otorgada a Costa Rica por la agencia calificadora de riesgo internacional Moody's está creando grandes expectativas acerca de la atracción de capitales internacionales, especialmente dirigidos a comprar deuda pública y privada local. Sin embargo, tal condición no deja también de tener un impacto positivo sobre el sector inmobiliario costarricense. De hecho, Costa Rica ha sido vista históricamente con buenos ojos por empresarios internacionales. En la actualidad, Costa Rica se está transformando en uno de los mayores “hub” de tecnología y de soporte operativo de la región.
Un factor que estaría estimulando la atracción de capitales al sector inmobiliario vendría explicado por las limitaciones de inversión que exhiben los mercados inmobiliarios internacionales y el arbitraje de rendimientos que se deriva de esta situación. Así por ejemplo, tanto en Estados Unidos como en Europa Central prevalece el interés de los inversores por propiedades prime de alta calidad, ubicados en zonas consolidadas, con arrendatarios solventes y contratos a largo plazo; pero la disponibilidad para este tipo de inmuebles es hoy —después de una crisis— altamente limitada. De hecho, la fuerte competencia por este tipo de activos está provocando que se compriman los rendimientos del sector. En la actualidad, los Cap Rate, indicador del nivel de rentabilidad que otorga la compra de un inmueble, para oficinas prime en Estados Unidos se acerca al 7%, en tanto en Europa se aproxima a un 5%. Alternativamente, Costa Rica muestra indicadores entre el 9% y el 10,5%.
La actual coyuntura económica está creando un alto interés de inversión por parte de inversionistas inmobiliarios internacionales, pero la mayoría busca precios de oportunidad. En esos países existe poco interés de vender de los propietarios debido a las bajas rentabilidades que ofrecen los mercados de capitales, algo parecido a lo que ya empieza a vivir Costa Rica, y bajo tal condición es de esperar que estos capitales busquen mercados alternativos. Encuestas realizadas por consultoras internacionales han estimado que la posible inversión inmobiliaria internacional podría darse, en una proporción 50/50, por medio de inversión directa o a través de vehículos financieros, tales como fondos de inversión inmobiliarios. Un ejemplo de esta tendencia se dio en Colombia hace unos meses, cuando el Fondo Inmobiliario Colombia, de la fiduciaria Bancolombia, recibió una inversión de $50 millones del Public Sector Pension Investment Board (PSP Investments), que es uno de los fondos de pensiones más grande de Canadá. En resumen, hay inversores internacionales que están muy interesados en inmuebles de alta calidad y bien alquilados; y desde este punto de vista Costa Rica podría constituirse —a corto plazo— en una muy buena alternativa dentro de la cartera inmobiliaria de este tipo de inversionistas.


Economista
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