David Gutierrez

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Martes 2 Abril, 2013

Logramos demostrarnos a nosotros mismos que sí podemos hacer las cosas bien y organizar eventos de primera categoría en nuestro país


¿Mejorar nuestra autoestima?

En el artículo anterior critiqué la gestión de algunas instituciones nacionales, en particular la Federación de Fútbol, la Municipalidad de Belén y el Museo de Arte Costarricense.
En el fondo, endebles gestiones como las de esas instituciones, además de aumentar la frustración e impactar negativamente en el crecimiento y la imagen de un país, afectan su autovaloración.
Pero por el contrario, hay otras que ponen en alto nuestro nombre y mejoran nuestra autoestima, entendida esta como la valoración que hacemos de nosotros mismos.
El ejemplo más reciente son los Juegos Centroamericanos. Es justo reconocer que Costa Rica brilló como anfitrión de la décima edición de esta competencia, desde el fantástico acto de apertura, pasando por la promoción del deporte y la motivación de cientos de jóvenes deportistas, hasta la construcción de infraestructura de primer mundo y un cierre festivo espectacular.
Más allá de las medallas, los gimnasios o la promoción de la cultura nacional, vale la pena destacar y rescatar que logramos demostrarnos a nosotros mismos que sí podemos hacer las cosas bien y organizar eventos de primera categoría en nuestro país.
La alianza entre el Gobierno de la República, la Municipalidad de San José y el Comité Olímpico Nacional demostró ser altamente fructífera y lograron culminar la organización de los que muchos llaman los mejores Juegos Centroamericanos de la historia.
Propios y extraños lo han reconocido. El compromiso personal de la presidenta Laura Chinchilla y el alcalde Johnny Araya han probado ser motores del éxito.
Todos los países necesitan hechos, obras y eventos que mejoren su autoestima, que sean motivadores de orgullo y de patriotismo. Nuestros vecinos panameños son el mejor ejemplo de esto. Su canal, capacidad logística, rascacielos, inversión extranjera e impresionantes obras de infraestructura los tienen con su orgullo nacional a tope, y es comprensible.
Pero nosotros no podemos quedarnos atrás.
Si bien es cierto que tenemos muchas razones para sentirnos orgullosos de nuestro país, la gran mayoría son el resultado de decisiones que se tomaron hace muchos años, como ser el primer país del mundo con alumbrado público eléctrico, la abolición del ejército, la creación del sistema de parques nacionales, el posicionamiento como destino turístico, el premio Nobel de la Paz, o nuestros prestigiosos sistemas de educación y de salud.
Hoy tenemos una obligación que va más allá de administrar lo que nos heredaron las generaciones pasadas y más bien gestar nuestras propias obras para incrementar la autoestima como país.
Las opciones son amplias y posibles. Algunas podrían ser construir y operar puertos, aeropuertos y carreteras de primer mundo, disminuir drásticamente la pobreza y la desigualdad, llegar a ser el primer país carbono neutral del mundo o ser líderes mundiales en la producción de energía limpia.
Los Juegos Centroamericanos nos dejaron la certeza de que podemos pensar y hacer las cosas en grande. ¡Atrevámonos!


David Gutiérrez

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