Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 3 Noviembre, 2016

Ha habido incumplimiento de los ofrecimientos de antaño ligados, por caso, al impuesto a los combustibles

Mejorar el gasto público
 

No vale la pena darle un cinco más a una Administración que no sabe ni siquiera presupuestar.

Tampoco es conveniente aumentar el gasto público si la Administración no hace nada por mejorarlo.
La cuestión que es aumentar tributos y favorecer la persecución de los ciudadanos, además, desfavorece la economía y espanta a inversiones y empresarios.



Si el gasto público evidencia problemas de administración por el tamaño de las obligaciones, es obvio que hay que hacer un esfuerzo por mejorar su administración. En cambio, meterle más dinero no es más que fomentar la irresponsabilidad gubernamental.

Ahora se ha querido promover la afirmación de que la única manera de hacer inversión u obra pública es únicamente a través de nuevos tributos.

Tal afirmación es una falacia y, además, un burdo intento de seguir en lo mismo.

A los irresponsables hay que ponerles un freno. No se puede seguir con la mentira y el despilfarro. Recordemos que los precios de los automóviles en nuestro país, por ejemplo, tienen un altísimo componente impositivo. Por ello aquí los vehículos cuestan más que en otras partes. Aparte de ello, hay un elevado impuesto a los combustibles para proveer infraestructura y mejoras en la red vial. Como si fuera poco, además se pagan fuertes derechos de circulación cada año.

Sin embargo, el caso es que las mejoras en la infraestructura vial no van parejas con los ingresos del Estado por estos rubros. Ha habido incumplimiento de los ofrecimientos de antaño ligados, por caso, al impuesto a los combustibles. Ello no ha sido sino un engaño directo, una defraudación.

Además, para remarcar, es sabido que ha habido abulia e incompetencia en el caso de casi $2 mil millones provenientes de préstamos para infraestructura. Pagamos comisiones e intereses, pero la obra ni siquiera comienza. Hasta la Contraloría ha reclamado esta inutilidad.

Hemos duplicado algunas administraciones con la ilusión de ver si a través de nuevos esquemas se mejora el desempeño y se ven obras. Pero ni así …

De manera que la única manera de obtener que los mismos dejen de hacer lo mismo es no seguir con el mismo vicio de aprobar más tributos. Es hora de cambiar las cosas. Debemos exigir una mejora en el gasto, laboriosidad y buena inversión.
No se debe tolerar que se siga con las malas prácticas en cuanto a gasto y presupuesto. Hay que sentar responsabilidad y exigir cambios.