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Sábado, 17 de noviembre de 2018



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Megaescándalo

Nuria Marín [email protected] | Lunes 25 julio, 2011



Creciendo [email protected]
Megaescándalo


En 2002, los padres de la desaparecida niña británica Milly Dowler, no perdían la esperanza de encontrarla con vida. La razón, el borrado de mensajes en su celular.
Lejos estaban de pensar, de que esta acción la hacían personas irresponsables quienes pretendían dejar más espacio para nuevos mensajes y obtener sensacionalistas primicias para el diario “News of the World.” La niña lamentablemente ya estaba muerta.
Paralelamente se hicieron otras dolorosas revelaciones que desnudan, entre muchas acciones antiéticas e ilegales, una cultura cruel de escuchas telefónicas a las familias de víctimas de la guerra en Iraq y las del 11 de setiembre de 2001.
El escándalo evidenció también, las que parecen ser otras prácticas ilegales como el presunto pago de sobornos, ocultación de información, obstrucción de la justicia, lenidad de las autoridades al investigar, perjurio, por mencionar algunos.
Igualmente preocupantes los tentáculos que este medio de poder y sus colaboradores mantenían con las más altas esferas políticas empezando por varios residentes del 10 de Downing Street.
“News of the World”, un medio de 168 años y con un nivel de circulación de 2,7 millones diarios fue cerrado en un plazo relámpago de tres días. Semejante maniobra pretendió sin éxito el contener una fatal hemorragia y el contagio a otros medios del imperio mediático liderado por Rupert Murdoch. ¿Cuán grave será la estocada? Está por verse.
News Corp, el megaimperio de Murdoch, es un poderoso jugador en diversas industrias de la comunicación en Reino Unido y Estados Unidos con participación en industrias como el cine (20th Century Fox), televisión por cable (Fox News, National Geographic, FX), casa editorial (Harper Collins) y en el mundo periodístico (The Wall Street Journal, New York Post, The Times, The Sun).
Como resultado del escándalo han rodado cabezas, por renuncia, destitución o arresto a ambos lados del Atlántico entre ellos el jefe de prensa de Reino Unido Andy Coulson, varios ex editores de News of the World, altos funcionarios de Scotland Yard, el CEO del Dow Jones, etc.
Otra medida ha sido el retiro de la oferta pública de compra de la totalidad de las acciones de la cablera británica BSkyB que debía ser autorizada por el gobierno de Cameron.
Estoy segura de que este será un caso de estudio en las escuelas de periodismo, el cual deja grandes lecciones sobre los dilemas y límites éticos que deben existir entre la búsqueda de la primicia, presión por el aumento de circulación y los medios para obtenerla.
Para los lectores, un llamado de atención a lo que puede conducir el estimular este tipo de periodismo amarillista que busca el morbo, el chisme y el escándalo a cualquier costo.
Sin duda el respeto al Estado de Derecho debe ser la tónica en cada país; eso sí, lo ocurrido en el Reino Unido y Estados Unidos no debe ser una licencia para caer en un exceso de regulaciones o intervención de medios que coarten la libertad de prensa, pilar esencial en toda democracia.

Nuria Marín