María Luisa Avila

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Jueves 22 Enero, 2015

Espero por el bien común que el Gobierno de don Luis Guillermo dé un golpe de timón y cambie el rumbo que lleva


Me preocupa…

Oscar Wilde decía que la mejor forma de vencer la tentación es caer en ella. Y hoy caigo en la tentación de escribir sobre política. Hablaré de ella desde la perspectiva de una ciudadana que “ve los toros desde la barrera”, pero que durante cinco años los vivió de cerca.
Me preocupa el país, y me preocupa que el cambio ofrecido, por el actual Gobierno, no esté siendo un cambio para bien. Me preocupa que hasta ahora entiendan que “no es lo mismo verla venir que bailar con ella”, a pesar de ser figuras políticas con relativa experiencia.
Me preocupa que desde la oposición criticaron despiadadamente al Gobierno de turno y ahora toleran poco la crítica.
Me preocupa que actuales miembros del Gobierno hagan lo mismo que criticaron con saña —a veces sin fundamento— y ahora lo minimicen como “simples olvidos”, o con interminables silencios, silencios que son rotos cuando el daño ya fue hecho, generando más dudas que certezas.
Me preocupa que con la vara que alguna vez se midió, no sea la misma con la que ahora se mide.
Me preocupan declaraciones de diputados oficialistas argumentando que los hechos corruptos se dan porque los implicados eran de otros partidos, olvidando que muchos de ellos militaron en esos partidos e ignorando hechos —gasto excesivo en campaña, nombramiento de la Presidenta del PAC—.
Me preocupa que parecen no entender que la corrupción y las violaciones éticas las cometen las personas y no las organizaciones. Me preocupa que quieran hacernos pensar que pertenecer o no a un partido nos convierte en corruptos o en paladines de la justicia, según la conveniencia del momento.
Me preocupa que ya casi nadie quiera entrar en política por temor a ser encasillado como corrupto o como vividor. Me preocupa que los actos simbólicos de transparencia no sean acompañados de hechos concretos, tan necesarios para seguir creyendo.
Me preocupa tanta contradicción, tanto silencio, tanta desconfianza. Me preocupa que la pérdida de credibilidad en las instituciones democráticas nos lleve a decisiones extremas. Me preocupa la falta de diálogo y de consenso en las cosas que son importantes.
Me preocupa que sigamos en “más de lo mismo”, y que al final sea “la misma mona, pero con diferente rabo”.
Es evidente por mi afiliación política: no voté por el PAC, pero al final y al cabo vi con buenos ojos el cambio ofrecido, lo vi bueno para el país y para los mismos partidos políticos.
Espero por el bien común que el Gobierno de don Luis Guillermo de un golpe de timón y cambie el rumbo que lleva. Que su tan promocionada casa de cristal, sí sea transparente y que no se siga desquebrajando. Me preocupa tanto que por eso lo escribo.
 

María Luisa Ávila