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McCain abre gira latinoamericana

Candidato republicano busca mostrar capacidad en política exterior durante su visita a Colombia y México

Washington
EFE

El senador republicano John McCain comenzó ayer una gira por Colombia y México como parte de los esfuerzos que tanto él como su oponente en la carrera hacia la presidencia de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama, realizan para demostrar su capacidad en política exterior.
McCain permanecerá dos días en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias para entrevistarse con el presidente Álvaro Uribe
y otras autoridades del país antes de desplazarse a México.
El objetivo del viaje, que complementa otro anterior a Canadá, es poner de relieve el apoyo del candidato republicano al libre comercio y, específicamente, al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia, que está pendiente de aprobación en el Congreso estadounidense ante la oposición demócrata.
McCain también ha expresado su apoyo al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en el que participan Estados Unidos, Canadá y México, y que ha sido blanco de fuertes críticas de su rival demócrata, Barack Obama.
Obama ha indicado que si llega a ser presidente presionará para introducir garantías a favor del medio ambiente y de la protección laboral en el TLCAN, y podría amenazar con una retirada completa de Estados Unidos de ese acuerdo si no se introdujeran esas reformas.
La cuestión del libre comercio es de especial importancia en los estados industriales del noreste de Estados Unidos, como Ohio,
Michigan o Pensilvania, donde se culpa al TLCAN de la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo “enviados” al exterior.
McCain reconoció en un discurso en Pensilvania este lunes que su apoyo al libre comercio no es algo popular en esos estados, que se prevén muy disputados en las elecciones del 4 de noviembre.
“Abandonar mi defensa del libre comercio sería traicionar mis principios y mi mayor activo ante los votantes estadounidenses es que pueden fiarse de mí”, puntualizó no obstante el senador.
El candidato republicano afirma que su visita a México y Colombia no tiene objetivos electorales, pero aún así su campaña se ha apresurado a destacar que Obama no ha viajado hasta el momento a América Latina.
“Creo que es importante que nuestros amigos y vecinos entiendan nuestro compromiso con ellos. Lo que ocurra en Colombia y México es muy importante para el futuro de Estados Unidos”, ha dicho McCain.
El senador cuenta con simpatías entre la comunidad latina en Estados Unidos por apoyar el año pasado una reforma migratoria integral y su gira puede ayudarle a sumar puntos ante un grupo de 9,2 millones de votantes latinoamericanos que se perfila como decisivo de cara a los comicios de noviembre.
La inmigración ilegal será uno de los asuntos que aborde McCain durante su estancia en México, a donde llegará el jueves para reunirse con las autoridades de ese país.
En un discurso ante la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Nombrados (NALEO) el pasado
sábado, McCain afirmó que la inmigración “fue, es y será” su principal “prioridad”.
Obama intenta también cortejar a la comunidad hispana, que en las primarias demócratas se inclinó mayoritariamente por su rival, Hillary Clinton.
El candidato demócrata tiene previsto dedicar el resto de la semana a hacer campaña en el oeste del país, donde en estados como Colorado la comunidad hispana tiene un fuerte peso demográfico.
Obama, que también habló el sábado ante NALEO, comparecerá también en las reuniones anuales de los grupos latinos La Raza y LULAC este mes.
El aspirante demócrata, al que sus críticos atribuyen escasa experiencia en asuntos de seguridad tras un paso de sólo dos años por el Senado, trata también de demostrar su capacidad en política exterior y anunció que viajará en las próximas semanas a Europa y Oriente Medio.
Obama, que no ha detallado las fechas exactas de su gira por motivos de seguridad, visitará Reino Unido, Francia, Alemania, Jordania e Israel.
La visita, según explicó en un comunicado, “será una importante oportunidad para mantener un intercambio de puntos de vista con los líderes en esos países” sobre asuntos “vitales para la seguridad nacional de Estados Unidos y la seguridad mundial”.
La etapa en Israel se considera especialmente significativa porque Obama intenta ganarse a la comunidad judía en Estados Unidos, que en algunos casos se muestra preocupada por su disposición a hablar con regímenes considerados “enemigos”.


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