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Despertar económico evidencia nuevo entorno financiero y tres años de crecimiento modesto
Mercados estarán bajo la lupa
Mundo financiero recuerda la caída de Lehman Brothers y el flagelo que trajeron las inversiones especulativas
Cumbre del G-20 este mes definirá los cambios en la regulación sobre las empresas financieras internacionales

La economía mundial entró hace un año en la crisis perfecta. Hoy, los gurús de la economía dicen que se acerca la recuperación, pero advierten que el paisaje será diferente al que recordamos antes de entrar.
En adelante, toda operación financiera será vigilada con mayor rigurosidad, el acceso al dinero tendrá un costo mayor y las inversiones rendirían menos porque las autoridades regulatorias quieren el menor riesgo en sus entornos.
La crisis financiera internacional se atribuye a los abusos de los diferentes actores financieros, que habrían pecado de avaricia en tiempos de bonanza. Por ello perdieron la confianza para que funcionaran bajo el “libre mercado”.
En Costa Rica, así como en Canadá, los fuertes marcos de supervisión estatal sobre el sistema financiero ayudaron a que la banca de estos países no experimentara quiebras durante la crisis.
“Esta crisis nos obliga a cambiar de forma radical las bases de la cooperación internacional. También cambiará el papel del Estado, su relación y colaboración con el sector privado”, dijo Enrique Iglesias, director de la Secretaría Iberoamericana.
Los jerarcas de grandes bancos como Lehman y Bear Sterns perdieron el temor al riesgo ante la posibilidad de las ganancias que esperaban de los fondos de cobertura, y olvidaron la posibilidad de pérdidas.
Es por eso que con el anuncio de los primeros “brotes verdes” —término utilizado para hablar de la recuperación—, también se habla de la reforma del sistema financiero, que significa imponer mayor control, regulación y supervisión.
Esto traería abajo los deslumbrantes bonos de banqueros, exigiría un aumento en el capital de las entidades y se eliminarían los conflictos de interés entre calificadoras de riesgo y calificados, entre varias reformas que están en el tapete.
“Los mercados están reaccionando en forma positiva en la medida en que se van observando señales de recuperación. La pregunta es si los mercados van a aprender las lecciones de la crisis o si seguiremos viendo a uno que se presenta irracional en las épocas de bonanza; actuando emocional y especulativamente, o si se basará más en fundamentos”, manifestó Mauricio Choussy, director ejecutivo de Fitch Centroamérica.
Además, al comprobar la estrecha conexión entre los mercados, se impulsaría un “Superintendente Financiero Internacional”; figura aún acéfala pero que podría tomar forma a final de mes en la cumbre del G-20.
De esta forma, se evitarían los contagios entre las diferentes economías y el mundo tendría un nuevo inquisidor en la lucha contra los paraísos fiscales y todos aquellos elementos que puedan generar un desequilibrio global.
La interconexión de los mercados financieros a nivel internacional, está demostrado, ayudan a empujar las expansiones, pero también jala a las economías durante las contracciones. El impacto en las economías emergentes es mayor, porque usualmente consiguen parte de sus recursos en el exterior, adujo José Antonio Cordero, economista sénior del Centro para la Economía e Investigación con sede en Washington.
En Costa Rica la supervisión sobre los bancos pasó la prueba de la crisis, pues no se reportaron mayores problemas en la solidez de las empresas financieras locales.
Tan solo el Banco Nacional superó durante junio los límites de morosidad de carteras recomendados por la Superintendencia General de Entidad Financieras.
No obstante, el sector acusó el golpe y el acceso al crédito se ha complicado ante la gran prudencia de los bancos.
El nuevo ambiente a favor de mayor regulación en el mundo, afectará a Costa Rica pues es previsible que no se verán los mismos flujos de inversión extranjera, ya que el costo del capital aumenta y cada inyección de recursos exigirá un análisis mayor.
“La crisis lo que trajo fue una disminución en las tasas de crecimiento, que en primera instancia será incluso negativa para 2009. Considero que esos números bajos se mantendrán tres años más, y será difícil regresar al dinamismo que tuvo la región en los años previos a la crisis”, manifestó Eduardo Lizano, economista y ex presidente del Banco Central.
El acomodo podría durar unos tres años; incluso más, todo dependerá del éxito de las reformas que se analicen para devolver al mercado la prudencia pero ahora con un regulador que se la recuerde constantemente.
Aún existen algunas burbujas de activos que deberán tratarse diferente; antes se dejaba al mercado resolverlos, ahora el papel estatal deberá ser más proactivo en ese escenario para sanear el entorno, consideró Fernando Estrada, gerente de Estrategia de INS Valores.
La recuperación podría estar cerca, lo dicen la confianza del consumidor y la inflexión que muestran los indicadores productivos; pero el tema de fondo está por abordarse y los portillos que permitieron que sucediera esta crisis aún están abiertos.

Daniel Chacón
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