Alfredo Puerta

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Lunes 20 Mayo, 2013

Más oportunidades en la región

Analizando algunas opciones de investigación para mis estudiantes, nos hemos encontrado una cantidad de proyectos y oportunidades que hay dentro de la región, que perfectamente pudieran llevarse a cabo si encontraran la fuente apropiada de financiamiento.
En este sentido, hemos mencionado en columnas anteriores la importancia de desarrollar el mercado de capitales, como fuente de recursos para el financiamiento de oportunidades de inversión, que definitivamente abundan en la región.


Un ejemplo de esto son los proyectos de generación de energía geotérmica que actualmente se desarrollan en varios países como Guatemala y Nicaragua. Estos tienen una gran oportunidad de crecimiento, que se puede comprobar en las cifras reportadas por Eurasia Review, GIZ y Think Global Green, entre otros, que muestran que para julio de 2012 El Salvador tenía un potencial de unos 2.200 MW al año, con una capacidad instalada de 310 MW que suple al 24% del mercado de energía de ese país.
Las mismas fuentes indican que Costa Rica cuenta con 865 MW/Año potenciales y una capacidad instalada de 165 MW; Nicaragua con 644MW/Año potenciales y 28 MW instalados y Guatemala con unos 1.000 MW/año potenciales y 40 MW instalados. Estas cifras son estimadas, ya que muchas veces medir el potencial de crecimiento depende de la variabilidad natural de las fuentes de energía, pero que definitivamente dan luces de la cantidad de oportunidades de explotación de estos recursos.
Otro ejemplo de lo anterior se puede apreciar en el informe de la petrolera BP de julio de 2012, donde se muestra que las llamadas energía renovables (a las que pertenecen la geotérmica, eólica y de reciclados) generaron en 2011 el equivalente a 14,8 millones de barriles de petróleo que generarían unos 2.700 MW/año solo en Centroamérica. La energía geotérmica contribuyó en esta cifra tan solo el 20%.
Obviamente, las necesidades de energía están muy ligadas al desarrollo de la región, que si bien se ha mantenido en niveles moderados, ha sido muy estable, lo que en definitiva es un indicador positivo para el desarrollo de estos proyectos en el futuro.
Quizás la mayor preocupación de los potenciales inversionistas en estos proyectos, es que requieren una fuerte inversión para el desarrollo inicial, que pasa por generar e implementar proyectos conexos de impacto ambiental y social. Del mismo modo causa desconcierto la gran cantidad de permisos necesarios, que muchas veces requieren largas negociaciones con entes públicos y privados y, por último el extenso tiempo de recuperación que tienen estas inversiones.
Si bien, como toda inversión puede tener sus aspectos negativos o complejos, creemos que este es el tipo de inversiones que se deberían fomentar y realizar para generar un impacto positivo y permanente en el desarrollo de la infraestructura que necesita la región.

Alfredo Puerta, MBA
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Twitter @alfredopuerta