David Gutierrez

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Martes 10 Marzo, 2015

Sin que se reforme por lo menos el tema salarial, el gobierno no puede esperar colaboración del sector privado para aumentar los impuestos


¿Más impuestos sin reformas?

A pesar de sus recursos limitados, Costa Rica ha logrado impresionantes avances en desarrollo social, político y ambiental.
Tenemos unos de los mejores sistemas de salud y educativos de Latinoamérica, en medio de una fortaleza institucional con amplias libertades sociales y de expresión.
Desafortunadamente, la gasolina de toda esta maquinaria se agota y los ciudadanos sentimos una desmejora sustancial en los servicios públicos y en la capacidad de gestión del Estado.
El presupuesto nacional de 2015 presenta un déficit financiero del 6,7% del PIB. Aunque se trata de un problema heredado de otras administraciones, este es uno de los más altos de las últimas décadas. El alto crecimiento del déficit se debe, principalmente, al aumento en el gasto, sobre todo en remuneraciones de los empleados del sector público.
Por más de una década se ha discutido la conveniencia de aprobar nuevos impuestos en el país. ¿Se necesitan más tributos? Probablemente sí. De hecho, durante la pasada gestión de Edgar Ayales como Ministro de Hacienda hubo bastante consenso en el sector empresarial acerca de la importancia de aumentar la carga tributaria.
Pero para mantener este importante consenso son necesarios al menos dos elementos:
Primero: la reforma debe ser sencilla y al grano. Normalmente las administraciones tributarias no evitan la tentación de solucionar los problemas fiscales con una sola ley.
Se debería crear un nuevo impuesto al valor agregado (IVA) que grave bienes y servicios. Las excepciones del pago se limitarían a la canasta básica y, de forma parcial, a ciertas áreas de educación y salud.
Una de las grandes ventajas de la creación de un IVA es que los contribuyentes seríamos auditores fiscales, al tener interés directo en la entrega de comprobantes de pago y facturas que podríamos deducir del tributo.
Segundo: cualquier reforma tributaria que aumente la carga tributaria debe ser acompañada por una reforma salarial en el sector público, ya que estos y las partidas vinculadas constituyen el 70% del presupuesto nacional.
Los salarios en el sector público se aumentan en la base, pero con los pluses salariales (como dedicación exclusiva y otros) muchas veces el aumento hasta se duplica. Por esto, en lugar de aumentar el salario como un monto global, el incremento de la base dispara otros rubros que casi duplican el original.
Esta práctica institucional hace que los empleados públicos estén pagados hasta en un 50% más que sus iguales en el sector privado.
Al problema salarial debemos agregar otras situaciones agravantes como convenciones colectivas abusivas, aumento de gastos superfluos, abuso con las pensiones y transferencias a las universidades.
Con este triste panorama y sin que se reforme por lo menos el tema salarial, el gobierno no puede esperar colaboración del sector privado para aumentar los impuestos.

David Gutiérrez Swanson

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