Humberto Pacheco

Humberto Pacheco

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Martes 1 Septiembre, 2009


TROTANDO MUNDOS
Más de lo mismo, por todos lados

Que dicha que, aunque fuera por politiquería, el Congreso haya parado la barbarie de la condonación de deuda agrícola. Nadie, ni el Congreso, debiera poder regalar el dinero de los costarricenses. Este paternalismo tiene que acabarse, sobretodo cuando se es generoso con dineros que no causan dolor de bolsillo propio y sí mucha popularidad….. y quien sabe que más.
Sí de ayudar al agro en un momento difícil se trata, lo procedente es —caso por caso— examinar las circunstancias que generaron la morosidad bajo la lupa pública y refinanciar técnicamente a los que tienen mérito, para constatar que no hay “chorisos” ni comisiones de por medio! Al que no autorice publicar su nombre y datos no se le refinancia.
Hace más de una década el diputado José Miguel Corrales propuso una dádiva similar ante la quiebra de una financiera privada. Cuando lo llamamos para pedirle que incluyera un Spa turístico que habíamos tenido en el Hotel Herradura, que fracasó porque los turistas dejaron de venir en la época sandinista de Centro América, sin comprender nuestra ironía nos dijo que no calificábamos.
Por supuesto que no calificábamos; nadie calificaba! Las “viejitas y minusválidos mentales” que habían perdido su dinero por gula tampoco. En los sólidos bancos del estado los intereses eran menores pero los dineros estaban seguros.
El diputado Ronald Solís del PAC no leyó nuestra columna del 18 de agosto. Justo cuando Intel y Hewlett Packard acaban de llevarse importantes inversiones a otros países, perdiendo Costa Rica sumas millonarias en dólares y miles de empleos, sigue con la majadería de los impuestos a las empresas extranjeras exentas bajo la cantinela de que somos especiales. Especiales en infraestructura; especiales en costos; especiales en entrabamientos!
Tenemos en la memoria el caso de los Pensionados Rentistas, que en los 80 llegaron a significarle al país ingresos anuales cuantificados por el Banco Central por trescientos millones de dólares de la época (y muchísimos más no cuantificados). Estos se acabaron cuando un genio decidió que aunque les quitáramos los beneficios fiscales seguirían viniendo porque éramos el Paraíso Terrenal. El programa murió y con éste los ingresos de Nirvana.
Como que algunos no quieren entender este sencillo asunto ó están demasiado inmersos en sus diatribas anti-empresariales para ver el daño que le hacen a los costarricenses cuyos intereses dicen “representar”.
Sumándose a la cadencia de renuncias políticas, el Ministro de Trabajo anuncia sus ambiciones por una diputación y de inmediato nos surge una interrogante: ¿Qué es lo que ha hecho durante su insípida gestión como Ministro que lo hace creer que merece seguir metiendo mano en los manejos del país? Sería bueno que nos lo dijera.
Sí siguen nombrando a los mismos políticos de siempre, cargados de un déficit importante de falta de mando y ejecución, cómo van a decirle a las nuevas generaciones que el Partido Liberación Nacional se remoza continuamente y es el partido del futuro por el que hay que votar, en vez de un remedo de su glorioso pasado? ¿Es que no hay valores jóvenes lo suficientemente maduros que vengan a reemplazar a tanto desgastado?
Existen personas mayores que nos pueden y deben aportar su valiosa experiencia porque tienen un historial probado de realizaciones a su haber y, junto a la dinámica que imprimen los jóvenes, su experiencia crearía las condiciones ideales de gobierno. Hablamos de profesionales y empresarios con trayectoria en el Sector Productivo que tienen algo más que aportar que la habilidad de brincar del ejecutivo al legislativo y viceversa. Hay que examinar sus atestados cuidadosamente para que quienes tengan algo que aportar a la gestión presidencial, sean los designados. Que no se cuele el montón de ineptos que de repente se ofrece voluntario. No basta con quererlo; hay que ser macho ó hembra probados.
Food for thought, doña Laura.

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