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Jueves, 21 de febrero de 2019



INVERSIONISTA


Más ayuda, menos crecimiento

Alfredo Puerta [email protected] | Lunes 13 diciembre, 2010





Las economías están siendo forzadas a crecer y es obvio que ni el mercado de consumo ni el laboral, pueden acompañar este esfuerzo


Más ayuda, menos crecimiento

La decisión tomada por la Reserva Federal de aumentar la recompra de bonos, para inyectar más recursos a la economía para estimularla; así como la decisión del presidente Obama de mantener los recortes impositivos aplicados en el pasado por el ex presidente George W. Bush, confirman lo que muchos analistas habíamos comentado en el pasado, acerca de lo frágil que era la recuperación económica en Estados Unidos.
Para muchos, estas decisiones eran de esperarse y no deberían causar sorpresa ya que todos los indicadores económicos apuntaban a que la economía no se estaba recuperando al ritmo que se esperaba.
De hecho como bien había sido apuntado por varios analistas y expertos de mercado, ninguna economía tiene la capacidad de recuperarse tan rápidamente luego de una de las crisis más fuertes registradas después de la segunda guerra mundial.
El problema con los planes de estímulo, es que las economías están siendo forzadas a crecer y es obvio que ni el mercado de consumo ni el mercado laboral, pueden acompañar este esfuerzo, ya que sus componentes básicos todavía están debilitados.
Los economistas de corte keynesiano insisten que es necesario mantener el estímulo, a costa del endeudamiento. El problema es que hay economías como las europeas donde los niveles de endeudamiento sobrepasan el 60% del tamaño de sus economías, por lo que mayor deuda podría comprometerlas seriamente, esta es la razón por la cual preocupa tanto la situación en Europa.
La consecuencia de lo anterior es que las economías no pueden crecer más, ya que buena parte de los recursos que reciben los deben destinar al pago de sus obligaciones, disminuyendo las inversiones en infraestructura, educación, salud, etc.
Más aún, las industrias han comenzado a disminuir sus producciones ya que mantener el ritmo del pasado, puede ser muy costoso. La cruda realidad que afrontan las empresas es que los consumidores han dejado de comprar por miedo a quedarse sin empleo o sin ingresos en el futuro.
Lo anterior, en resumidas cuentas significa que por más dinero que se inyecte al mercado, los consumidores no necesariamente van a comprar más.
No hay duda que es preferible estimular las economías en vez de dejarlas a la deriva, situación que Europa ha tenido que aceptar a duros golpes, sobre todo por la rigidez que países como Alemania han mantenido en torno a este tema.
Quizás la mayor preocupación de todos los analistas, es que el costo que se va a pagar en el corto plazo es alto, sobre todo para el consumidor que continuará navegando al menos por un par de años más en una economía con crecimiento muy bajo.
La mejor estrategia en este caso, pareciera ser manejarse con grandes dosis de paciencia y aunque parezca paradójico tratar de ahorrar.

Alfredo Puerta, MBA
[email protected]