Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 26 Abril, 2016

 En nuestra cultura costarricense, lamentablemente se ha satanizado incluso el hecho de hacer dinero, sin importar el tipo de organización o si genera empleo y bienestar a todos

Más allá del dinero

Es obvio que una empresa nace para ser rentable y generar utilidades para sus propietarios o accionistas, incluso para sus acreedores. Pero si los dueños de la empresa no establecen desde el nacimiento de la organización los principios y valores en los cuales estará basada su operación y crecimiento tendrán muchos problemas en el camino. A lo mejor tendrá mucho éxito económico y de crecimiento al inicio, pero poco probable que sea sostenible. Son pocos los que los establecen desde el inicio y a muchos se les olvidan de camino.
El hacer dinero no es malo. En nuestra cultura costarricense, lamentablemente se ha satanizado incluso el hecho de hacer dinero, sin importar el tipo de organización o si genera empleo y bienestar a todos. El solo hecho de ser empresario y que quiera hacer dinero es malo. ¿Pero cómo pretendemos vivir sin empresa privada? ¡No lo entiendo! Para distribuir riqueza, primero hay que generarla.


Ahora bien, crear una empresa para generar dinero no es suficiente, no es ético y no es sostenible. ¿A qué está usted como accionista o empresario hacer? ¿Va a sumar, a restar a dividir o como verdaderamente corresponde a multiplicar? Si la empresa que usted dirige o labora actualmente no está multiplicando los talentos, insumos y recursos de todo tipo, internos y externos, es síntoma de que algo anda mal y normalmente lo primero que hay que hacer es revisar si tiene claros su principios y valores y si los tiene, cuáles no está aplicando.
Estos principios deben ser tomados en cuenta a lo interno y hacia la comunidad, el ambiente, el consumidor, gobierno, etc.
Hay empresas que desarrollan, de forma voluntaria, un código ético o de conducta para manifestar sus valores y dar ejemplo, en la relación con sus grupos de interés. No obstante, un código ético o de conducta solo es una carta de intenciones, que de poco servirán, si la empresa no implementa políticas y procedimientos para asegurar su cumplimiento.
El código ético o de conducta de una empresa, es un documento público que recoge los objetivos, los valores y los principios de actuación de una organización respecto a sus grupos de interés, y que presiden la política de la empresa, con el objetivo de:
Expresar explícitamente la cultura de la empresa y la función social y ambiental que esta desea cumplir, reflejando la meta que la empresa pretende alcanzar.
Establecer un marco de referencia común para todas las partes implicadas en la labor empresarial.
Establecer los mecanismos de resolución de conflictos en el seno de la propia empresa.
Ser la carta de presentación de la empresa, tanto interna, como externamente, estableciendo un elemento diferenciador con el resto de empresas de la competencia.
Crear una marca de garantía con responsabilidad social y ambiental, como base de su sostenibilidad.
Es aconsejable que la organización a nivel interno elabore una primera propuesta, pero que esta sea posteriormente analizada y comentada con las personas que forman la organización. Solo así, el código ético o de conducta conseguirá expresar de un modo lo más realista posible el tipo de relación que se desea mantener con el entorno en el que opera la organización.

Mónica Araya E.