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Jueves, 15 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Más impuestos: mala decisión

Miriam Manrique [email protected] | Martes 14 agosto, 2018


Más impuestos: mala decisión

El problema del déficit fiscal en Costa Rica no es un problema de los ingresos del gobierno. En el 2008, el gobierno central gozaba de un superávit financiero de 0.57% y un superávit primario que sobrepasaba el 2% del PIB. Para ese momento los ingresos y gastos del gobierno estaban bastante equilibrados alcanzando un 25% del PIB. Sin embargo, luego del 2009, y debido a las medidas tomadas por Arias para contrarrestar los efectos de la crisis global, el gasto del gobierno empieza a crecer de manera acelerada hasta llegar a superar el 30% del PIB en 2017, mientras el ingreso permanece alrededor de 25% manteniendo su nivel pre crisis.  

El aumento acelerado en el gasto durante 2008 y 2013, se dio principalmente por mayores remuneraciones, así como por mayores transferencias de recursos a los programas del sector público. Para el 2016, la remuneración a empleados públicos como porcentaje de los ingresos del gobierno superaba el 50%, lo cual es mucho más del doble que el promedio global, y solo es seguido por el Salvador con un 42%. Esto a pesar de que Costa Rica tiene un porcentaje de empleados públicos que es bastante bajo comparado a otros países, representando un 15% vs. 30% a nivel global en promedio.

Por lo tanto, el aumento en el gasto no fue el resultado de un cambio estructural en el modelo económico, por lo que ha debido tratarse como una medida temporal para manejar la crisis que afectó la economía global en 2009. En consecuencia, la estrategia del gobierno tenía que centrarse en volver a los niveles de gasto del 2008 los cuales estaban acorde al nivel de ingresos del país.

Como bien sabemos, y lo que es más lamentable, es que estos aumentos no se pueden revertir, por lo que no se puede atacar el problema que realmente tenemos que resolver y que sería tan simple como volver a nivel de gasto del 25% del PIB. Sin embargo, al no poder solventar este error de manera directa, no podemos caer en soluciones que agraven la situación en lugar de mejorarla, y tampoco deberíamos enfrentarlo perjudicando a la mayoría de la población con más impuestos, afectando aún más una desacelerada actividad económica, y posiblemente disminuyendo los niveles de recaudación tributaria.

En medio de la urgencia por atacar el problema fiscal, el cual tiene que ser resuelto inmediatamente, ya que la brecha entre gastos e ingresos se hace cada vez más grande, por ejemplo, en lo que va de 2018, los ingresos han crecido en 1.7% mientras que los gastos lo han hecho en 7%, nos debemos enfocar en una solución a corto plazo que tenga un mínimo efecto en la población y la actividad económica mientras se trabaja en una propuesta estructural de mediano plazo que tenga visión de largo plazo.

Por lo tanto y para concluir, la solución que sugiero en el corto plazo es recortar el gasto en 2%-2.5% del PIB, a través de compensación de empleados públicos, regla fiscal y gastos del presupuesto y aumentar el ingreso en 1% del PIB a través del IVA, el cual es una propuesta viable si es bien ejecutada. Lo primordial es cerrar el déficit primario y seguir trabajando en una propuesta de mediano plazo.

El camino a seguir en el mediano plazo es volver a tener un gasto público equilibrado con los ingresos, un gobierno eficiente y sector público de tamaño adecuado, devolver la confianza a la población en la gestión de los impuestos recibidos por parte del gobierno, incentivar la actividad económica y disminuir la informalidad para aumentar la recaudación y trabajar en una reforma estructural de impuestos moderna, eficiente y que se ajuste al modelo económico que aspiramos para los próximos años.