Abel Pacheco

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Lunes 5 Septiembre, 2011


PARLATICA
Martes Trece


En pocos días tendremos por fecha un martes trece. Tiemblan y oran los agüizoteros, mientras se frotan las manos los vendedores de amuletos, talismanes y similares.
Se explica porque ese día y esa fecha están cargados en nuestra cultura de mala fama, pues se suponen ambos portadores de mala suerte.
Tal superstición se extiende por los países todos de habla hispana, Grecia e Italia. Nuestros primos gringos no, ellos atribuyen tales “cualidades” al viernes trece, como muchos europeos.
¿De dónde salió tal creencia?, empecemos por decir que el martes es el día dedicado al dios Marte, señor de la guerra y la destrucción, en cuyo honor fue también bautizado el planeta Marte, por el color rojo sangre que lo caracteriza.
Y según viejas tradiciones de la iglesia, la confusión de las lenguas humanas acaecida alrededor de la Torre de Babel, ocurrió precisamente un martes trece.
Para acabar de cimentar la mala fama de este día, fue también un martes cuando cayó la ciudad de Constantinopla en manos de los turcos, asestando un duro golpe a la cristiandad toda.
He oído decir que la desconfianza en el número trece, o triscaidecafobia, arranca del hecho de que fueron trece los participantes de la última cena, donde fue el buen Jesús testigo de la hipocresía y la traición, pero no, como veremos el asunto es muchísimo más viejo.
Según la antiquísima cábala judía, trece son los demonios que nos acechan a los humanos para destruirnos. Lo curioso, lo extraño, es que trece son también los espíritus malignos que nos odian según las mitologías vikinga, normanda, celta y druida (!).
La fobia por este número malagüerico ha penetrado nuestras culturas occidentales a tal punto, que hoy vemos como la numeración de los pisos de los edificios se lo saltan, pasando del doce al catorce en práctica antipitagórica. También se lo brincan al numerar cuartos de hoteles, filas de asientos de cines y de aviones y en muchos otros casos.
Yo no soy agüizotero, pero por las dudas les recuerdo que, como decimos en parlatica, “Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes”.
¡Feliz martes trece para todos!

Abel Pacheco