Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 28 Octubre, 2010


¡Marhaba Qatar!


Soy de los que creen que Costa Rica manejó con especial esmero y mucha fortuna su política exterior durante la anterior administración. Al César lo que es del César.
Orientados por la convicción de que el país tiene condiciones para relacionarse con los grandes actores globales, el presidente Arias y el ministro Stagno tuvieron la visión de establecer relaciones diplomáticas con China, una decisión que redituará grandes beneficios al mediano y largo plazo.
Abrir el país al mundo islámico, y dentro de él al árabe, fue también una decisión profundamente visionaria, aunque sin duda difícil de adoptar, por el riesgo de ser interpretada como tomada en perjuicio de nuestras excelentes relaciones con el Estado de Israel, a quien nos unen muchos e indisolubles vínculos.
El lunes pasado LA REPUBLICA publicó un reportaje acerca de la próxima apertura de la embajada de Qatar en San José, circunstancia que viene a reciprocar, por parte del Estado catarí, el establecimiento de nuestra legación en Doha durante el primer semestre de este año.
Una vez concedido el beneplácito por el Gobierno de Costa Rica, se instalará en San José el primer embajador del Emirato con lo que dará inicio una nueva era en la historia de la diplomacia costarricense.
Qatar, un Estado monárquico de solamente 11.586 kilómetros cuadrados, regido por la familia Al-Thani desde mediados del siglo XIX, se transformó de un protectorado británico a un Estado independiente con significativos ingresos producidos por la explotación de petróleo y gas natural que, después de resolver sus disputas fronterizas con Bahréin y Arabia Saudita, le permitieron catapultarse como la nación con el segundo ingreso per capital del mundo: $85.600. Liechtenstein ocupa el primer lugar con $118 mil y Costa Rica el 92 con $10.600, el más alto de Centroamérica y Panamá.
El Emirato ha alcanzado en pocos años lugares predominantes en prácticamente todos los índices globales de desarrollo que clasifican las particularidades y la calidad de vida de los países.
Aun durante la reciente crisis internacional y a pesar de la caída de los precios del petróleo a finales de 2008, el Gobierno catarí realizó inversiones en sus bancos domésticos para proteger la estabilidad de su economía y logró mantener un crecimiento de su PIB del 9% durante 2009.
Qatar tiene el privilegio de ser el segundo país del mundo en el índice de crecimiento económico, solo después de Macao.
Con una población de 833 mil habitantes, esta nación ribereña del Golfo Pérsico, tiene solamente un 25% de sus habitantes pertenecientes a la etnia catarí, mientras que el restante 75% es de inmigrantes atraídos por las extraordinarias condiciones de vida y las posibilidades de progreso individual que ofrece. Esa distribución explica que un 22,5% de sus residentes profesen, libremente y sin inquietud alguna, una religión distinta al Islam oficial.
Costa Rica debe ver a Qatar con simpatía y buena voluntad y debe aprovechar la apertura de este mercado, principalmente importador de bienes de consumo y exportador de inversiones que generan empleo y riqueza a los países receptores.
Nuestras autoridades deportivas, por qué no, deberían considerar apoyar a Doha como sede de la Copa Mundial 2022, un tema importantísimo para el Emirato, y solicitar apoyo en la formación de deportistas de alto nivel, un área en la que están dando pasos de gigante.
Marhaba Qatar (¡Bienvenido Qatar!).

Tomás nassar