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Manning histórico

Astro de los Gigantes emula a su hermano

Glendale, EE.UU.
EFE

Por segundo año consecutivo, un mariscal de campo con apellido Manning, en su debut para un partido de Super Bowl logró el premio de Jugador Más Valioso (MVP).
Se trata de Eli Manning, la nueva estrella de los Gigantes de Nueva York, a los que guio de manera perfecta al gran triunfo de 17-14 frente a los Patriotas de Nueva Inglaterra, en la cuadragésima segunda edición del Super Bowl, que produjo la mayor sorpresa en la historia de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).
Su hermano mayor, Peyton Manning, el año pasado también fue el mariscal de campo que vio cumplido su gran sueño al ganar el primer anillo de campeón del Super Bowl y premio de MVP después que los Potros de Indianápolis vencieron 29-17 a los Osos de Chicago, en la 41 edición del Super Bowl.
Eli Manning, con 35 segundos para concluir el partido, realizó la jugada decisiva al conectar por aire con el receptor Pláxico Burress para un pase de “touchdown” de 13 yardas que iba a cambiar la historia no solo de la gran final de la NFL sino también de los Patriotas que perdían su invicto, la perfección, el título y ser dinastía.
“Todos los jugadores y el equipo hemos logrado una recta final de temporada muy difícil de creer, pero es una realidad”, declaró Manning. “La última avanzada generó una serie de jugadas decisivas por muchos compañeros, que hizo que el partido fuese increíble y también el sentimiento”.
Manning admitió que el factor suerte también había estado de su lado, pero eso en el deporte era importante para conseguir la victoria.
El mariscal de los Gigantes completó 19 pases de 34 intentos para 255 yardas, y dos envíos fueron de anotación, ambos en el cuarto periodo.
“Todo el equipo se mereció el premio, pero sobre todo el receptor Smith, que hizo dos capturas claves para que pudiese al final darle la buena a Burress”, explicó Manning.
Por su parte, el veterano entrenador de los Gigantes, Tom Coughlin, de 61 años, que hizo también su debut en un Super Bowl, dijo que era el triunfo soñado, pero de gran valor por lo que había hecho el equipo toda la temporada.
“Supimos superarnos a nosotros mismos y al final entendimos que con nuestra defensa podríamos conseguir la gran victoria, así fue, pero especialmente porque Eli estuvo sensacional y lo mismo los receptores”, comentó Couglin.
La defensa de los Gigantes fue una pesadilla constante para el mariscal de campo estelar de los Patriotas, Tom Brady, que nunca se sintió a gusto en el precioso y moderno campo de la Universidad de Phoenix, que registró una entrada majestuosa de 71.101 espectadores.
Brady, dos veces ganador el premio de MVP en el Super Bowl, esta vez se quedó a las puertas del tercero, al completar 29 de 48 pases para 266 yardas, con dos envíos de anotación y le interceptaron un balón.
Su actuación no fue lo suficientemente brillante como para quitarle el protagonismo a la defensa de los Gigantes y dejar que otro Manning, el año pasado en la final de la Conferencia Americana (AFC) fue Peyton, se interpusiese en su camino para llegar a emular al legendario Joe Montana.
En el frío de desierto de Arizona, Eli Manning, fue sin discusión la gran estrella no solo de los Gigantes sino del partido que ya pasó a la historia por haber impedido que los Patriotas alcanzasen la perfección de todos los tiempos con marca de 19-0 y ahora ser conocidos como los grandes perdedores de un título que todos le daban como ganado para ser la cuarta dinastía de la NFL.
Su maestría obligó a los Patriotas a dejar su marca en 18-1 y permitió a los Delfines de Miami de 1972 permanecer como el único equipo en la historia de la NFL en ganar el Super Bowl con marca invicta (17-0).


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