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Manipulación de las tasas de interés

Juan Manuel Villasuso [email protected] | Martes 10 noviembre, 2009



Dialéctica
Manipulación de las tasas de interés

La fuerte reducción de las tasas de interés observadas en las últimas semanas en Costa Rica era algo previsible. Responde a consideraciones políticas más que a razonamientos de carácter económico. Se trata de la economía electoral, a la cual hemos hecho referencia en otras ocasiones en esta columna.
La aplicación de la economía electoral ya está en marcha. La manipulación de variables económicas con el propósito de crear un clima de bienestar y satisfacción que configure una opinión pública favorable de los ciudadanos sobre la gestión del gobierno e incline sus preferencias hacia la candidatura oficial es la razón de ser de esta inconveniente práctica, que incluye, desde luego, las tasas de interés como indicador relevante.
Durante todo este año el Banco Central ha mantenido el precio del dinero excesivamente abultado, tomando en cuenta las condiciones recesivas prevalecientes en la economía nacional. Esto ha sido perjudicial para la producción e injustificado en vista de la disminución de la inflación que permitía la aplicación de medidas de fomento.
Mientras en el resto del mundo se seguían políticas monetarias tendientes a incentivar la reactivación y los intereses se fueron reduciendo hasta llegar casi a cero en Estados Unidos, las naciones europeas y muchos países latinoamericanos, en Costa Rica el Banco Central insistió en elevarlas a más del 12% y mantenerlas durante muchos meses en ese nivel.
Esta desafortunada política monetaria ha frenado la inversión y la creación de empleos, lo cual se evidencia en el aumento de la desocupación que en solo un año se elevó del 4,7% al 7,8%, dejando sin trabajo a 165 mil personas e incrementando los niveles de pobreza.
Muchas fueron las voces que se alzaron pidiéndole al Banco Central que modificara la administración de las tasas de interés y diversos los sectores que argumentaron en favor de aplicar medidas anticíclicas que incentivaran a los inversionistas privados y aliviaran los pagos de los deudores, que estaban comprometido con tasas variables.
Sin embargo, las autoridades monetarias permanecieron sordas ante estas llamadas de atención e impasibles frente a las negativas repercusiones que sus acciones tenían sobre el desempeño económico y sobre las familias, que son las que en forma más dramática padecen las consecuencias del mal manejo macroeconómico.
Ahora, faltando muy poco tiempo para las elecciones presidenciales, vemos como el Banco Central ha dado un golpe de timón en sus decisiones y ha iniciado una carrera hacia la baja de los intereses, reduciéndolos en pocas semanas casi cuatro puntos porcentuales. La tasa básica pasiva ha caído, desde el 12,5% al 8,75% y es posible que llegue al 8% antes de finalizar el año.
¿Por qué el Banco Central no hizo esta reducción antes y ayudó a la recuperación de la economía nacional? ¿Por qué esperó tantos meses y condenó al desempleo a miles de costarricenses? ¿Por qué dejó pasar tanto tiempo para hacer lo que era obvio?
Es lamentable que los jerarcas del Banco Central actúen de esta manera. Es deplorable que sean las valoraciones de carácter electoral las que estén determinando su conducta y que las medidas adoptadas tengan como telón de fondo criterios partidistas.
La ética en la función pública va más allá de la probidad en el uso de los recursos, incluye necesariamente asumir la responsabilidad por las decisiones que se toman y las repercusiones que estas tienen sobre las personas y las empresas. Cada palo debe aguantar su vela.

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